«He cedido ante el dolor, he abrazado al sufrimiento como a un hermano siamés que conozco desde nacimiento. He aprendido cuán necesario es detenerme a descansar en el fracaso, darme tiempo para conocerme en la derrota. Y esperarme, esperar a mi 'yo' que está herida, darle el tiempo necesario para renacer entre la cenizas, con la piel ya no tan lacerada y el viento a su favor».
Ann Everestt | Catarsis













