EL OBJETO DE MI FE
Todas las personas vivimos por fe, todos creemos en algo, el asunto critico es lo que creemos o en quien creemos. Decidir vivir por fe no tiene sentido si no entiendo el objeto de mi fe, nadie puede tener fe en la fe, la fe depende de su objeto.
No es desconocido que siempre el objeto de nuestra fe ha girado en torno a nosotros mismos. Esa fuente de confianza puede estar en los títulos, la posición económica, los logros académicos, el trabajo, en relaciones con un alto grado de poder, influencia, o en la autoridad; no obstante, si nuestra verdadera seguridad se fundamenta en algunos de estos, nuestra vida se estará construyendo sobre un fundamento que no es sólido, verdadero ni estable, ya que con el tiempo las circunstancias cambian y las personas fallan, confirmando así que nada permanece para siempre.
Hay una realidad para tu vida, Dios es inmutable, esto lo que lo hace eminentemente confiable. Dios no puede cambiar, ni su Palabra puede cambiar. Esta constancia eterna es la razón de que podamos poner toda nuestra confianza en Él.
Dios no es un hombre, por lo tanto no miente. Él no es humano, por lo tanto no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? ¿Alguna vez prometió sin cumplir? (Números 23.19-20, NTV)
“La hierba se seca y las flores se marchitan, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”. (Isaías 40:8, NTV)
Cuando algunas personas luchan con su fe en Dios no se debe a que Él haya fallado ni que sea limitado, sino a que no tienen un verdadero conocimiento de quien es Él; en lugar de tratar de conocerlo se desilusionan cuando el Señor no contesta en la forma en que espera que conteste. Si quieres aumentar tu fe en Dios tienes que incrementar conscientemente tu conocimiento de Él y de su Palabra.
La fe no es la creencia de que Dios hará lo que uno quiere, Es la creencia de que Dios hará lo correcto. (Max Lucado)
La fe no se trata de tener un pensamiento positivo, de hecho no estamos llamados simplemente a tener pensamientos positivos sino a creer la verdad. El pensamiento sin Dios como objeto de nuestra fe es solo una función de la mente. El poder del pensamiento positivo es infinitamente inferior al poder de creer la verdad. Creer incluye a la mente, pero el objeto de nuestra fe no está limitado por ella. La fe, en realidad, trasciende las limitaciones de la mente e incluye el mundo real, pero invisible. Debemos entender que nuestra fe es tan válida como es de válido su objeto.
Si creemos de verdad en Dios y su Palabra esto afectará nuestro caminar, nuestra manera de pensar, de hablar y viviremos de acuerdo a lo que creemos, no a lo que profesamos creer.
La siguiente ilustración nos ayuda a entender cómo podemos crecer en creer en Dios, nuestro Padre amoroso: Un padre puso a su hijo sobre una mesa y lo animó a saltar a sus brazos. El muchacho vaciló por un instante, inseguro de si su padre lo sostendría. Entonces saltó hacia la seguridad de los brazos de su padre. El padre volvió a poner a su hijo sobre la mesa y luego retrocedió más que la última vez. El muchacho, cuya fe había crecido, confiaba en que su papá lo sostendría y saltó. A continuación el padre tomo de nuevo a su hijo y lo ayudó a subir a la rama de un árbol. De nuevo el niño tuvo fe en su padre y saltó.
Mientras este muchacho sigue trepado en el árbol de la vida, ¿puede algún padre humano ser el perfecto objeto de la fe de este niño? ¡No! Finalmente su padre le fallará, no porque quiera hacerlo sino porque es solo un ser humano. Cuando éramos niños había una época en que pensábamos que nuestros padres podían contestar cualquier pregunta y derrotar cualquier enemigo. Cuando crecimos nos dimos cuenta de que nuestros padres cometían errores y que no eran perfectos. Solo Dios es absolutamente perfecto y nunca nos fallará.
La fe verdadera significa tomar la decisión de creer que lo que Dios dice es verdad.
Cristo y la Palabra de Dios es el objeto de una fe inconmovible y verdadera, con el Dios infinito del universo como objeto de nuestra fe podemos ir adonde Él nos lleve y ser todo lo que Él creó para que fuéramos.
Cuanto más irremediable es tu circunstancia, más cercana está tu salvación.
Cuanto mayor es tu necesidad, más genuinas son tus oraciones.
Cuanto más oscura es la habitación, más grande es la necesidad de luz.
La ayuda de Dios está cercana y siempre disponible, pero solo se da a quienes la buscan.
FUENTES:
BETA ¡el siguiente paso en tu viaje con Cristo! - Neil T. Anderson
GRACIA PARA TODO MOMENTO - Max Lucado












