Mantener Escaños ¿Para qué?
Luego del discurso de 6 de Agosto del presidente Luis Arce Catacora, se dejó en la nebulosa una de las propuestas de consulta mediante referéndum, la definición de escaños en la asamblea legislativa en ambas cámaras.
Más allá de ser una estrategia perversa en la que se traslada el conflicto a las regiones para que independientemente de los resultados del Censo 2024, aún no publicado, resulta pertinente cuestionarse sobre el peso específico de tener más o menos escaños parlamentarios desde la perspectiva regional.
Chuquisaca, actualmente tiene 15 parlamentarios que representa sus intereses en la Asamblea Legislativa. Sin embargo, encontrar resultados en su gestión es una tarea por demás complicada. Los representados esperan que estos tengan la capacidad de canalizar recursos extras sobre los que se determina por ley, es decir, palanquear a partir de gestiones proyectos acordes a las expectativas y demandas de sus gobernados.
Lo cierto es que al determinarse la cantidad de parlamentarios bajo criterios meramente poblacionales eso resta representatividad a las regiones menos pobladas por lo que demanda de algo más de sus parlamentarios, capacidad de negociación y articulación con parlamentarios de otras bancadas regionales con el objetivo de hacer fuerza y obtener los resultados esperados por su región.
Como se adelantó con el Censo 2024, Chuquisaca perdería por lo menos 2 escaños adicionales por temas de migración, en ese sentido el Gobierno hábilmente ha vuelto a poner en la mesa de discusión el reparto de escaños justamente para enfrentar a las regiones damnificadas por la migración con las regiones que ganan representatividad, La Paz - Cochabamba pero sobretodo Santa Cruz.
Entrar a este falso conflicto no solo es insulso porque mantener escaños intactos para Chuquisaca es premiar a la clase política que entre 2012 y 2024 no fueron capaces de gestionar recursos adicionales o leyes en beneficio de su región. Pelear escaños parlamentarios es jugar de peones de la clase política local, principal responsable de una gestión ineficiente que ha desencadenado un proceso migratorio sin par en Chuquisaca.
Un justo castigo para esa clase política resultaría aceptar el recorte de escaños y trabajar desde cero un planteamiento serio de política de desarrollo regional independientemente de los colores políticos, la continuidad de una estrategia convocará unicamente a los verdaderos liderazgos que pongan el hombro a la región cernidos a través de un espacio menor de influencia de la vieja clase política regional.
Los ciudadanos no se verán afectados por los escaños, porque en primer lugar jamás se obtuvieron resultados concretos y tangibles en pos del desarrollo regional. Pensar de otra manera es simplemente pecar de ingenuo.
El costo político debe dejarse en manos de la clase política, que sean ellos los que la asuman.











