Pasar casi dos años en la miseria emocional, llorando y sintiéndome miserable, fea, sin nada que ofrecer a la persona que más quería para luego recuperarme lentamente y que hoy por hoy me importe un huevo que estés pasando por un mal momento, me dió un poco de pena, pero me chupa un huevo igual. Cada vez soy más consciente de que you get what you give. Solo hay que recordar que todo pasa y que nada dura para siempre…








