MADRID BEER WEKEEND 2016
Seguimos con el viernes. Después de comer y dar un buen paseo, nos fuimos a Labirratorium.
Esta tienda-bar se encuentra en Chamberí, es un lugar pequeño y acogedor, petado de cervezas, copas y camisetas. Estaban preparando una cata de cervezas y quesos.
Vimos Cabaret y luego tomamos unas copas en el Templo del Gato y el Erte.
El sábado al levantarnos fuimos a la exposición y a conocer la última tienda-bar pendiente que era La tienda de la cerveza en la Latina.
Es un espacio más grande que el resto de tiendas, tienen la parte de las estanterías de cervezas, luego un espacio con mesas y barra e incluso tienen un lugar para que los niños jueguen. Allí tomamos (a las 11:00 y pico de la mañana jejej) un par de pintas de Schneider Weisse Tap 7. Cerveza de trigo, color ambar oscuro con mucho cuerpo. Sabe mejor que huele. Nos gustó. Tras charlar con los chicos que regentan el lugar y con un señor auténtico de la vida que tiene en su poder unas 25.000 chapas (me regaló 6) nos fuimos al Stuych Co por recomendación de los chicos de La tienda. El Stuyck está en Malasaña, es una cervecería de estética moderna, con 14 grifos de artesana, pinchos ricos y una carta para maridar y compartir. Javi tomó pinta de Partizan Atomium una Belgian Ale inglesa con olor a mango y bastante carbonatada. Yo tomé 1/2 de la Oppigårds Winter Ale, una English Strong Ale de Suecia, que me gustó bastante por el gusto dulce y olor maltoso.
De ahí nos fuimos en busca de algo de comer, y decidimos picar algo en el Triskel, mítica taberna irlandesa situada también en Malasaña. He de decir que aunque todo estaba correcto, me esperaba otra cosa, más acogedor, no sé. Pedimos un plato combinado para compartir de pollo, patatas y ensalada en plan supervivencia.
Fuimos dando un paseo hasta el hostal y al tren hasta el año que viene Madrid (espero que sea antes).












