Cuando te amaba... Capítulo XIII: Desde mi perspectiva
Por Chain A.K
Amelia comenzaba a relatar su historia, Sam tenía muchas dudas acerca de lo que estaba a punto de escuchar:
En realidad conocí al que es mi esposo hace muchos años, después de graduarme en Estados Unidos, regresé a Londres ya que NSA Labs me ofreció un puesto en su equipo de investigación por lo cual yo acepté muy gustosa ya que tenía un programa de maestrías con la Universidad de Oxford. No me interesaba nada más que no sea trabajo, era muy reacia en cosas del amor, pero cuando se trataba de ecuaciones químicas y compuestos, no había quien me parara. El día que llegué a la empresa estaba muy nerviosa, y para colmo no me vestí adecuadamente para la ocasión, no encontraba la oficina de mi jefa y en mi trayecto vi a un hombre alto y pelinegro, el cual me agradó desde un inicio, dejé de pensar en él y me enfoqué en el objetivo que me había llevado allí desde un principio así que comencé a preguntar la ubicación de la oficina de Rosalie, todo el mundo estaba demasiado ocupado, y para mi buena o mala suerte me crucé con aquel joven, no recuerdo realmente como lucía su rostro, solo sé que él fue el único que me indicó el camino.
Al pasar los días me di cuenta que no le caía para nada a ese hombre, lo cual me ponía muy triste, no sabía la razón, pero creo que es de la manera en que uno ve a un actor, un gusto no correspondido. Loco, ¿No?
Estaba ya acostumbrada al ajetreo diario de mi trabajo y aunque no me gustaba ir a presentación de esas magnitudes un día me invitaron a la fiesta de presentación de NSA Labs e INTEL, yo me especializaba en Geología y Ciencias de la Tierra, y se preguntará, ¿Por qué me invitaron? Hasta el día de hoy me pregunto lo mismo, creo que DIOS lo quiso así.
Ese día me vestí muy elegante. Odiaba vestirme con zapatos altos y vestidos, era lindo verlo en otras chicas pero en mí no tanto. Ese era el día que iría a conversar con él, aquel chico guapo que me había agradado desde un inicio, pero ese día me di cuenta que tenía novia, era la Asistente de edición de la Revista Científica “Research”, era la revista que publicaba nuestros avances de investigación y ese día murieron mis ilusiones.
No era del tipo social que muchos estaban acostumbrados, aunque estaba deseosa de irme mi Jefa me lo impidió así que pasé gran parte de la velada mirando a las estrellas. Siempre me gustó verlas, quería ser Astrofísica pero no pude, y seguí lo segundo que más me apasionaba, ese día mientras veía las estrellas, un chico nombraba a “Alpha Centauri”. Creí que era la única que estaba allí, pero él me estaba escuchando todo el rato. Me alegró saber que alguien también hablaba mi lenguaje. Comenzamos a hablar si existía realmente vida en otros planetas diciendo “Talvez allí exista un planeta como la Tierra, alguno de ellos también debe tener vida”. Los minutos se fueron volando y realmente me agradó pasar el tiempo junto a él.
Con el pasar de los meses el me pidió que fuera su novia, y yo acepté. Creo que me había enamorado de aquel chico. Estaba tan segura de que un día de esos me iba a presentar a sus padres, pero esperé en vano.
Había pasado un año y en el trabajo, habían asignado a aquel chico guapo a mi división de investigación. Se veía que odiaba estar allí, pero con el pasar de los días se fue incorporando, y luego de 2 meses más, se había convertido en un amigo muy importante para mí.
Al año me enteré por mi novio, que él había robado mi investigación, pero él alegaba que lo había hecho en un principio, pero que en ese tiempo era todo diferente. Me sentí desilusionada, pero conforme íbamos discutiendo me entregó la solución de todas las directrices faltantes de mi investigación, me conmovió mucho, yo pensaba que: Un lo siento desde el fondo de su corazón hubiera bastado se esforzó durante meses, así que publiqué aquel proyecto bajo nuestro nombre. Nunca había realizado un trabajo de colaboración, pero lo que debía ser justo, debía serlo.
Con el pasar de los días me volví a llevar con él, y fuimos más amigos que antes. En ese periodo, pensé que era la hora de que mi novio se me propusiera, y así lo hizo, en un parque con juegos pirotécnicos. Lo amaba y soporté todas las atrocidades que su madre hacía para alejarme de él, pero no le daba ese gusto. Así que soporté todo, pero un anillo no te asegura que te vayas a casar.
Un año más tarde, mi amigo estaba a punto de casarse, pero su novia lo dejó plantado ese día me enteré que él se había enamorado de mí. Me sentí alagada y agobiada, no lo volví a ver durante meses. Luego de la partida de mi amigo me sentí devastada, y para añadir mi novio desapareció durante días, y simples mensajes llegaban a mi correo, hasta que leí un mensaje diciendo: “Lo siento”. Ese había sido el día de su boda, con una chica que no era yo.
Dos meses después de su boda me encontraba deprimida, viendo series asiáticas, por un lado, mientras por el otro buscaba información sobre él y su esposa, que para colmo de males, estaba embarazada. Ese día, recibí la llamada de aquel chico guapo que desapareció. Había estado trabajando aquí en Vienna, y fue de vacaciones a buscarme. Llevó mi helado favorito: “Frambuesa”, se preocupó tanto de que no me haya alimentado bien durante esos días así que cocinó como lo hacía en los viejos tiempos. Debido a que estaba muy melancólica por lo que había sucedido saqué varias botellas de licor de mi despensa, una cosa llevó a la otra y le pedí que no me dejara sola ese día. Lo último que recuerdo es haber despertado en la mañana junto a él. Me sentía tan mal, sentía que lo había utilizado por despecho.
Luego una semana al salir del trabajo me llevó a su restaurante, recuerdo que antes que escogiera su carrera, él quería cocinar, y le di ánimos para que él creara uno, por su madre, quien me había dicho que amaba cocinar, pero cuando murió, se había sentido tan solo sin ella a su lado. Su hermana mayor se convirtió en la persona que lo cuidaba, pero aún extrañaba a su madre, y en honor a ellas. Creó aquel restaurante.
Me había conmovido tanto por él, pero sabía que no era correcto todo esto, así que me alejé de él.
Al pasar un mes, me sentí mal, y fui a un hospital, creí que era por el estrés de todo, pero no había sido así, estaba embarazada, en mi vientre crecía nuestro pequeño. Por mi mente cruzaba todo tipo de ideas alocadas, quería abortar, pero una señora, me habló de cómo DIOS nos escoge para ser padres, y que era decisión de ÉL, mas no la mía. Esas palabras me dieron fuerza para enfrentar lo que tenía por delante.
En la madrugada le envié un mensaje y por la mañana le conté todo. Siempre pensé que no necesitabas a un hombre para ser feliz, y no quería que él estuviera en mi vida por un tiempo, pero él se ganó ese tiempo, se lo ganó a pulso. Me sentía tan bien a su lado. El creo la forma de que mi bebito se durmiera, y me dejara dormir. Decidí que era tiempo de que viviera conmigo, pero él me dijo que para hacerlo, debíamos estar casados, así que ese día nos casamos sin decirle nada a nadie. Mi madre no volvió a hablarme, ella me dijo desde pequeña que odiaría el hecho de que me case sin decírselo. Meses más tarde me enteré que mi esposo había pasado horas bajo la lluvia implorando el perdón de mi madre. Me pareció muy romántico lo que hizo y desde ese día, ella lo ama más que a mí. Cosas de la vida.
Él me amaba tanto que me sentía tan mal por no amarlo de la misma manera. Le pedía a DIOS cada día que me diera la oportunidad de amarlo de la misma forma que él lo hacía, pero cada día que pasaba, lo quería pero no lo amaba, amaba a mí ex, incluso, sabiendo que me había traicionado tan cobardemente.
Habían pasado varios meses, y un día quise borrar todo de mi vida, creo que literalmente sucedió porque al día siguiente de la nada desperté sin saber quién era yo, porque la yo que recordaba aún tenía a ese estúpido como su novio, y a mi amigo como compañero de trabajo, el cual me odiaba. Desperté y ese compañero de trabajo resultaba ¡Ser mi esposo! Entré en una crisis, y me internaron por un día, Mamaroo, aquella señora vino a mi otra vez, y cómo había sido una gran impresión para mí el levantarme embarazada, me ayudó a aceptarme como una nueva mamá.
Cada día que pasaba, extrañaba al que se hacía llamar mí novio, pero ahora que aquel hombre que estaba a mi lado, me sentía plena, segura, confiada.
Encontré unos diarios en mi computadora sobre las investigaciones que realizaba, pero también encontré algunos sobre mi vida. Me ayudaron a descubrir a quien realmente amaba.
Aquel que se hacía llamar “Mi novio” volvió a aparecer en mi vida, pero fue para fortalecer el amor que sentía por aquel que se hacía llamar “Mi esposo”, aunque hubo momentos en que recuperaba mi memoria al final del día ese cariño que sentía por él iba creciendo poquito a poquito hasta que finalmente fue amor. Pero por un ataque de locura y celos creo yo, lo alejé, y aunque en ese tiempo ninguno de los dos cedió, ahora estoy aquí.
-¿Pero por qué no lo buscó? –Dijo el muy emocionado por escuchar sus palabras.
-Estaba tan enojada con él que simplemente no quise buscarlo ¿Sabe lo que es viajar teniendo 7 meses de embarazo? Mi cuñado no me dejó. Cree usted, que justo el día en que nació mi bebito, me enteré que mi doctor era el cuñado de mi esposo. Ahora creo que todo tiene sentido. –Dijo ella riéndose.
-Creo que su esposo suponía que lo sabía, y también se le pudo haber escapado.
-Es una persona maravillosa Amelia, su esposo debe amarte con locura. –Dijo él en un tono muy coqueto.
-¿Cree usted doctor Smith? Cree que me ama tanto ¿Cómo lo hago yo? –Dijo ella acercándose a él.
-Si no lo hace, entonces es un bastardo, que no sabe apreciar lo que es el amor correspondido.
-¿Se puede amar tanto a una persona? Desde muy pequeña me he preguntado eso… ¿Usted cree que exista tal amor? ¿Un amor cómo lo muestran a diario en los dramas asiáticos y las telenovelas…? Yo no lo creía pero ahora, veo que todo es verdad.
-Yo creo que sí, Amelia. Es muy raro pero es posible.
-Bien entonces Doctor Samuel Smith, creo que es todo por hoy, me gustaría verlo algún día. Es muy interesante conversar con usted. Pero mi esposo… Me debe estar esperando –Dijo ella sonriendo discretamente.
-El honor es mío Amelia. Claro ya es muy tarde, debe estar impaciente por volver a verla. –Dijo él mientras muy caballerosamente besaba su mano.
Al salir del restaurante, Sam le dijo:
-¿Quiere que la acompañe a su hotel?
-No gracias Samuel, mi esposo es un hombre realmente celoso.
-Ha de ser, pero no dejaría que su bella esposa camine sola por las calles de Vienna por la noche. Austria es un “Lugar muy peligroso” –Dijo él mientras colocaba su abrigo en Amelia.
-No, es muy celoso, y no creo que le vaya a gustar todo esto, Dr. Smith –Dijo ella, aparentando estar preocupada.
-Entonces pregúntale si está de acuerdo o no. –Dijo él mientras se acercaba a ella.
-Mi amor, ¿Estás de acuerdo en que este adorable hombre me acompañe al hotel a ver a nuestro pequeño y a mí mamá? –Dijo ella muy cerca de él.
-Siempre y cuando sea él quien te acompañe a tu casa cada día mientras estén viejitos, claro que te puede acompañar. –Dijo él, mientras tomaba su mano, y poco a poco se acercaba para darle un beso.
Caminaban agarrados de la mano, por las calles de Viena.
-¿Cuándo te diste cuenta de qué me amabas?
-¿Tengo que responder?
-Sí, debes decírmelo.
-Es vergonzoso. No quiero hacerlo.
-¡Dímelo!
-No te lo voy a decir. –Dijo ella riéndose.
-¿Adivino?
-Inténtalo.
-Fue cuando te besé.
-No, bueno, no, no fue ese día, aún no sabía que sentía por ti.
-Cuando fui a verte al trabajo.
-No era demasiado pronto.
-¿Cuándo te abrazaba hasta que te quedaras dormida?
-Fue el inicio, pero no, me gustaba que hicieras eso.
-Fue en nuestra primera discusión por James, ¿Verdad?
-Sí, pero no me hagas decirte porqué.
-No me des ideas. Ahora dímelo o ¿Adivino?
-¡NO!
-¿Será porque te besé?
-¡NO! Fue porque cuidaste de mí. En mucho tiempo nadie había lo había hecho por mí. Algo que también me gustó de ti fue cuando pisé los platos rotos, o cuando cuidaste de mí en el hospital.
-¿Desde ahí me amabas?
-Algo parecido –Dijo ella, mientras se detuvo, lo vio a los ojos y le dijo:
Los días que tuve memoria olvidé que te quise a ti primero, pero cuando la perdí, recordé que fuiste tú a quien quería… Hoy te convertiste en el hombre a quien amo… Pedía todos los días a DIOS para que me permitiera amarte, y me lo concedió. Te amo Sam, te amo mucho.
-Y yo te amo a ti Amelia.
-Ahora dime, tú ¿Cuándo descubriste que me querías?
-Lo mío fue cuando comenzaste a acercaste a mí en el trabajo, pero creo que fue el día en que te quedaste conmigo hasta las 3 de la mañana. Te quedaste dormida, y no sé me parecías muy tierna cuándo lo hacías. Eras diferente a lo que pensaba de ti. Por eso esa semana decidí terminar tu trabajo, y afrontar la realidad. Creo que se solidificó cuando me dijiste lo guapo que estaba en mi traje de pingüino, no quería que nadie a excepción de ti me dijera lo apuesto que me veía, o no. Solo quería que tú vieras lo que había fuera de mí. Porque lo que hay dentro de mí ya lo habías visto, aunque el mundo me tachaba de estafador, me disculpaste, y nadie lo había hecho por mí. Además venías a mi casa a cocinar, yo odiaba la comida de las demás personas, por eso aprendí a cocinar, pero tu comida, me encantaba, aunque no era 5 estrellas, amo tu comida.
-¡Oye! Gracias.
-Ese día que regresé, decidí regresar cómo tu amigo, pero… pero, pensé que si no aprovechaba esa oportunidad, nunca tendría otra. Sé que me aproveché de ti. Pero lo hice teniendo la esperanza de volverte a ver un día. Lo siento Amelia. –Dijo él cabizbajo.
-La que se aprovechó de ti fui yo. Así que la que se tiene que disculpar soy yo. Me aproveché de tus sentimientos hacia a mí, y lo que sucedió ese día… No lo cambiaría con nada. Si no, ¿Cómo hubiéramos terminado? –Dijo ella alzando su cabeza.
Él asentó su cabeza y la abrazó.
-Vamos para que conozcas a tu pequeño niño. –Dijo ella realmente contenta por presentarle a su bebito.
Ambos se habían dado cuenta de lo que realmente sentían, y era momento de seguir con sus vidas, cómo una verdadera familia…








