Halloween en Extremadura
Halloween tiene sus raíces en la festividad celta de Samhain, un antiguo ritual que marcaba el final de las cosechas y el inicio del invierno, celebrado por los pueblos celtas hace más de 2000 años en Europa. Durante Samhain, se creía que el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se desvanecía, permitiendo el regreso de los espíritus; por ello, los celtas encendían hogueras, dejaban ofrendas y se disfrazaban para protegerse de los seres malignos.
Orígenes celtas de Halloween
Esta fiesta señalaba el fin del verano (“Samhain” significa “final del verano”) y simbolizaba el cambio estacional y el renacimiento. Los ritos incluían encender grandes hogueras, disfrazarse con máscaras y pieles para ahuyentar espíritus, y dejar comida fuera de las casas para guiar o apaciguar a los difuntos. Muchas de las imágenes asociadas a Halloween —brujas, duendes, fantasmas— tienen origen en los relatos y creencias propias de la cosmovisión celta.
Presencia en España
En España, el legado celta del Samhain ha llegado especialmente a través de la tradición gallega del Samaín, celebrada entre finales de octubre y el 1 de noviembre, que tiene orígenes similares con Halloween en rituales y símbolos. Con la expansión del cristianismo, el Samhain fusionó parte de sus prácticas con el Día de Todos los Santos, generando nuevas formas de celebración popular. Hoy, Halloween se celebra en toda España, aunque su arraigo ancestral sobreviva en regiones con pasado celta como Galicia, Asturias y León.
Halloween extremeño
La presencia celta en Extremadura se remonta a la Edad del Hierro, cuando varios pueblos de origen celta, como los célticos, vetones y lusitanos, se asentaron en la región, especialmente en el suroeste de Badajoz y el oeste de Cáceres. Estos grupos vivían en castros o poblados fortificados, practicaban la agricultura y la ganadería, y mantuvieron relaciones comerciales y bélicas con otros pueblos vecinos, como los íberos y turdetanos. Su herencia perduró hasta la llegada de los romanos, y uno de sus yacimientos más representativos es el Castrejón de Capote, en la Beturia Céltica.
En Extremadura existen tradiciones ligadas al culto de los muertos y la celebración del final de la cosecha, reflejadas en fiestas como la “Chaquetía” en Cáceres y otras celebraciones rurales donde destaca el recogimiento social, la visita a los cementerios y las reuniones familiares con frutos de la época (castañas, higos, nueces). En los últimos años, la globalización ha popularizado Halloween, fusionando prácticas locales con disfraces, calabazas y actividades lúdicas propias de la festividad internacional. Si algún cuñado te reprocha celebrar una supuesta fiesta “americana”, recuérdale que Halloween tiene raíces celtas y se celebraba en Europa mucho antes de la Navidad, que por cierto, también es una tradición importada.










