Namasté
Y la vida avanza y nos hacemos viejos. Y los que apenas empiezan en esto desprecian a los más jóvenes llamandolos ineptos. Que todo tiene su efecto, hasta cuando intentas no dejar rastro, hay alguien tras de ti corriendo, gritando, empujando… corriendo, gritando, empujando: para ser el más ruidoso, para ser el más fuerte, para ser el más veloz.
Y la vida avanza, y ellos no paran. No paran de gritar, no paran de empujar, no paran de correr aunque se vayan solos, aunque nadie los escuche, aunque nadie los bloquee. En el camino muchos te sonríen, Namasté. Es para ustedes, los que siempre van a estar ahí. No precisamente para mí, pero están ahí. Para tí, para mi, en general para todos.












