De Thai para Corpus (o más o menos)
El siguiente texto es un borrador de uno que mandé por correo hasta el otro lado del mundo, así que las palabras, las frases, las ideas, incluso la fecha pueden diferir de aquellas que están en allá.
Dicen que viajar es crecer, qué viajamos para cambiar de ideas y no tanto de lugar. Pensando en todos los viajes que has hecho me llegó un sentimiento, no de envidia, sino de deseo. Un antojo, una pretensión, un ansia de tener esa misma experiencia de viajar. De hacerte presente en un mundo que ignora tu existencia.
Pensé que me gustaría robarte todos tus sentidos, que han visto, olido, sentido, tocado y probado cosas que para mi permanecen en la oscuridad, son una posibilidad, existirán sólo si las vivo. ¡Viajar siempre será una experiencia lúdica!
Me emociona la oportunidad que tu has tenido para conocer el mundo, ese que los viajeros, como tú, afirman existe y que de él cuentan maravillas. Quisiera poder robarte los ojos, esos ojos claros, perspicaces que han visto personas, lugares, formas y colores, que en nada se parecen a lo que mi imaginación produce. Si pudiera cortaría tus manos, solo para descubrir en ellas las texturas, el tamaño, la calidez o la frialdad que han captado.
Qué decir de tu nariz y tu boca entradas de sabores y aromas nuevos e indescriptibles, llenos de tibieza, de energía, de frescura, tal vez algunos fétidos, hediondos, viciados y nauseabundos; no hay que limitarse también es parte de la experiencia.
Llevar el título de trotamundos, viajero, nómada, caminante, explorador, peregrino, expedicionario, es un privilegio para algunos pocos. Todos títulos de dignidad como los de Conde, Duque o Marqués. Muy afortunado debes sentirte. Conoces y aprehendes un espacio, te llenas de él y lo llegas contigo. Lo imagino como una estela imaginaria que dejas al pasar, invisible pero presente… Me detengo con este discurso porque recién recibí tu besalamano, tu epístola y todo el inesperado contenido. Muchas gracias.
¡No te imagino en un lugar como Disney! Rodeado de botargas y de esa falsa magia, fantasía y felicidad. Recuerdo que mi padre, cuando yo era chica, en más de una ocasión me prometió llevarme ahí. Afortunadamente eso no pasó y cuando descubrí que Londres tenía el museo de historia natural y todos los tesoros que guarda, rápidamente supe que es en esos espacios donde de verdad esta la magia, la fantasía y la felicidad. No en un predio lleno de ratones, perros, ardillas, patos, príncipes y princesas y demás criaturas.
En cuanto al parque de Yiwu, por supuesto que podías esperar un estado tal. Mientras que uno tiene un presupuesto millonario resultado de toda una industria, el otro no. Creo que eso fue evidente a tus ojos. Comparar siempre es feo y hasta inútil.
Siempre estás lleno de sorpresas y cuando pienso que empiezo a entenderte, te aseguras de hacerme saber que no es así. De saber que este pequeño y delgado paquete contenía tan fuerte y pulsante golpe, me habría evitado la molesta de abrirlo. ¡Touché y con replica! Y el punto es para ti. Afirmar que somos prácticamente dos desconocidos es excesivo para describir nuestra relación y el desarrollo de la misma. Que sólo podemos hablar nimiedades y nada más y que eso facilita las cosas es tan soso como trillado y de cierto modo ofensivo.
La verdad si sentí feito leer tan indiferentes palabras. Llenas de frialdad, de lejanía. Como sí tratarás de suprimir, borrar y eliminar todo una historia. Me entristeció y de cierta forma me hizo sentir tonta. Mi corazón helado -como dices- crujió al conocer tan de repente, reveladora afirmación. Yo tenía una idea muy diferente sobre éste acercamiento entre tu y yo. Por lo que dices, sólo puedo concluir que me equivoque. Quieres que sigamos siendo extraños; quieres que continuemos hablando sólo de trivialidades. Eso para mi significa un revés.
Es momento de despedirme; gracias por dedicarme un poco de tu tiempo, se que estás ocupado y no quiero distraerme más.
Gracias por el afectuoso saludo aunque ahora parece insulso. Deseo para ti todo lo mejor hoy y siempre.
Recibe un cordial saludo.
A.