No se alcanza una verdadera intimidad más que entre individuos que poseen idéntico grado de discreción. Lo demás –carácter, cultura y gusto– apenas tiene importancia. La verdadera intimidad se basa en el sentido de lo pudenda y de lo tacenda. Por esta razón, permite una increíble libertad: todo lo demás se puede decir.
Paul Valéry, «Cosas calladas» en Tel Quel 1.

















