ENTREVISTA A CARLOS ASOREY BREY por Ulpi de Diego
El jueves pasado estrenamos ‘A Esmorga’, una producción gallega rodada en gallego, que tras casi un año y un exitazo total en los cines locales, por fin llega a las salas de la capital. Tuvimos la suerte de contar con el coguionista de la película Carlos Asorey, y tener esta inolvidable charla que os ofrecemos para que todos podáis disfrutarla.
Poeta, novelista, guionista de cine, televisión, autor teatral… ¿Algo más?
Creo que lo has dicho todo, he llegado a colaborar en prensa, hace años hice reportajes, escribí algún artículo. No trabaje como periodista en el sentido más estricto de transmitir información, pero sí en otros ámbitos con más carácter de opinión.
¿Qué te queda por hacer?
No he hecho ensayo, un libro de ensayo no es literatura, no tiene talante creativo, pero con mi experiencia como guionista me gustan mucho los libros del tipo “Aventuras de un guionista en Hollywood” de Willliam Goldwyn, adoro como tratan el tema. Se basan en experiencias que apetece escuchar, sin tecnicismos de por medio diciéndote como se debe hacer algo. No hablo de hacer un libro de teoría de guión, pero si pudiera escribir algo parecido a eso mezclado con ‘batallitas’ sí me apetece. Me gustaría hacerlo en mi tiempo libre, siempre lo pienso y nunca lo hago. Me falta ensayo, y a este paso la verdad que creo que siempre me faltará.
¿Te afectan tus personajes? ¿Convives con ellos?
Cuando me documento o aprendo cosas que me llaman la atención de ellos sí. Una de las partes más bonitas de mi trabajo, es documentarme sobre la época, ver el momento concreto, los modos de actuar. Los personajes me enseñan cosas en el sentido literal, si te lo tienes que estudiar para un examen te da pereza, pero cuando es para una película la cosa cambia. Ahora, me estoy leyendo un montón de cosas de Rosalía de Castro para un proyecto futuro que me están enriqueciendo mucho. Muchas veces, los personajes vuelven en momentos que te pillan descuidado, pero convivir con ellos es algo que dejo para los actores. Yo muchas veces estoy por la mañana con unos personajes y por las tardes con otros, así que no me queda más remedio que desprenderme de ellos.
Has trabajado habitualmente con muchos autores como Antonio Cuadri, Antonio del Real, Ignacio Vilar... se ve que tienes buenas costumbres.
Obviamente cuando empecé a trabajar con todos ellos no les conocía, me gusta pensar que quien trabaja conmigo repite (risas), eso es así, siempre hay una primera vez, y si esas primeras experiencias han resultado buenas, en la siguiente película es normal que vuelvan a contar conmigo. También me gusta mucho repetir con co-guionistas, he colaborado con muchos que para gran alegría, luego se han hecho muy conocidos como directores, Fernando León de Aranoa, o Daniel Sánchez Arévalo son dos de ellos. Trabajábamos muy agusto juntos.
¿Piensas en los directores que van a trabajar tus historias mientras la escribes?
No, a veces cuando conoces el director si te adaptas un poco. Cuando el director es coguionista tienes la ventaja de que si algo no lo ve claro, no le gusta, no lo entiende o no lo quiere contar así, se ve desde el principio y eso te ahorra mucho tiempo después. Si quiere una escena más breve, o alguna secuencia más visual, si me adapto a él, pero si no, me centro en la historia, que yo creo que es lo adecuado.
¿Te has planteado alguna vez el salto a la dirección?
El caso es al revés, al principio fui director de cortometrajes e incluso de algún mediometraje. Cuando uno empieza a estudiar cine, quitando la vocación de actor que va por otro lado, todo el mundo quiere ser director, en Europa siempre se le ha dado mucha importancia a la figura del autor, desde fuera y desde uno mismo. Pero según vas entrando en la profesión, vas descubriendo más oficios, y te das cuenta de que te encuentras más agusto en otros ámbitos. Dirigí unos trece o catorce proyectos, aún recuerdo por una compañera que hizo un trabajo para la facultad de Ciencias de la información que resulte ser el segundo director español después de Javier Aguirre que más cortos tenía en ese momento. Me sirvió, me ayudó mucho para aprender a escribir cine, pero sobretodo, gracias a ello me di cuenta de que lo que yo quería era ser guionista, no director.
Se ven mejor las posibilidades de una historia
Sí claro, me di cuenta de que discutiendo con los actores, lejos de disfrutar sufría, hay que mimarlos y tratarlos muy delicadamente. Para mí era un desgaste de energía impresionante. A eso le sumamos las condiciones que a muchos se les plantean en España cuando uno empieza con todo esto, quieres un centro comercial, y luego entre permisos, trabas y demás acabas en una tienducha de pueblo (risas) y en vez de veinte de figuración acabas con cinco, y si necesitas un coche de época pues lo mismo te tienes que conformar con un seiscientos, porque es lo mejor que han conseguido… Y sufría como un canalla, claro yo me planteaba ¿Cuándo disfruto? Pues cuando me invento la historia, cuando me la planteo como yo quiero. Evidentemente estas cosas ya no le pasan a gente como Almodovar o Fernando León, pero eso ya es pertenecer a una élite a la que hay que luchar mucho por llegar Para conseguir la financiación, el director tiene que poner una energía increíble. Ignacio, sin ir más lejos, el director de ‘A Esmorga’, es coguionista, director, productor, exhibidor… Ha llevado la película a los cines en mano. Hay que ser relaciones públicas, entender de leyes, y manejar infinidad de cosas, definitivamente eso no es lo mío, ser director de cine en España no es lo mío. A mí lo que me gusta es inventar historias.
Y además se te da bien…
Claro, Zapatero a tus zapatos. Para atrás ya no vuelvo.
¿Qué es la esmorga exactamente? (he leído todo tipo de acepciones: juerga, basura, sobras, destrucción) Viendo la película queda un poco más claro…
En la novela, tal y como la tradujo el autor es ‘Juerga’, incluso la adaptación de Gonzalo Suarez se llamó literalmente ‘La Parranda’, Parranda es una palabra en desuso, como lo es Esmorga en Galicia, no te creas tú… lo usan en ciertas zonas y en ciertos momentos, es como decir que te vas de vinos, de potes, de marcha… es una manera más de decirlo. Salir con los amigotes a pasarlo bien, de eso que enlazas un bar con otro sin darte cuenta. No se aplica a basura, igual en algún diccionario viene, pero yo todo lo que he hablado con amigos muy gallegos además de la parte de Orense, la acepción es ‘liarse’ de juerga.
En Galicia conviven hasta ocho dialectos, ¿cómo habéis manejado esto en la película?
Si, en cada región tienen uno diferente, dependiendo de si estás en la Coruña, Orense, los Montes de Lugo… es como si comparas el Castellano de aquí con el de algunos países de Sudamérica, que tiene sus diferencias. En la época de las autonomías todos esos dialectos se unificaron y pasaron a ser un idioma único, como pasa ahora con el gallego normalizado, el que hablan en el BOE, en la televisión gallega, etc. Al final es una forma de descafeinar el idioma, pero se unifica y vale para todos. En esta película Ignacio se lo plantea muy realistamente, yo lo llamo Realismo sucio gallego. Lo que se pretendía que era acercarse lo máximo posible a la realidad, el de la película tenía que ser un gallego puro de Orense, y además de los años 50.
Por las redes circula que la película fue nominada nada menos que a 19 Goyas, ¿acaso hay más?
(Risas) Esto es un error que se ha extendido y que nos hace mucha gracia, creo que es un bulo que parte de ‘Días de Cine’, lo que eran 19 son las candidaturas que presentamos, no las nominaciones. A mí me parece estupendo que la gente lo crea, ahora casi da bajón decir que a uno si estaba nominado, aunque eso sí, era al mejor guión adaptado (risas). En los premios Mestre Mateo, de la academia del cine gallego, estuvo finalista a 17 candidaturas, que ya es un grandísimo honor, pero 19 y además goyas, ya es demasiado.
Pues por la red se ha corrido la voz
Pues estupendo, la verdad que me encanta que sea así.
¿Se puede hablar de una nueva ola de cine gallego? Están haciendo cosas muy interesantes por allí
Yo soy gallego de nacimiento y de corazón, pero la verdad que vine a Madrid hace muchos años y toda mi carrera la hice aquí. No estoy muy metido en el tema. Pero si puedo decirte que la televisión gallega es de las que más produce. Hay un impulso gallego en el cine, y eso lo note en los premios Maestre Mateo que te he comentado, yo voy por Galicia habitualmente y como te digo no trabajo por allí, pero si se nota que hay un ambiente especial, se respira actividad.
‘A Esmorga’ fue un exitazo tremendo en Galicia con sólo 18 copias sólo fue superada por ‘Los juegos del hambre’
Sí, incluso en algún momento superó a ‘Los Juegos’. Hay que aclarar lo que tú has dicho, el número de copias, ‘Los Juegos del Hambre’, ‘Harry Potter’ o cualquier producción por el estilo salen con 150 copias mínimo, lo que hay que mirar de esta otra película es que con sus 18 copias lleno los cines semana tras semana, fue un fenómeno boca a boca, la televisión gallega ayudó, los propios cines así más tipo como el vuestro, preparados para un cine más personal que el de los habituales blockbusters, hablaron con Ignacio para exhibir su película. Luego ya la película si pasó a cines de carácter más comercial, compartiendo cartel con ‘Los Juegos del Hambre’, ‘El Hobbit’, ‘Los albóndigas atacan de nuevo’ o cualquiera que se le pusiese por delante. La gente fina de la Coruña que decían que no iba a ir, fue yendo poco a poco, y gracias a eso no la quitaron, duró mucho en cártel.
¿Éxito rotundo?
Totalmente, en Galicia al menos sí. Y eso además ha posibilitado que estrenemos una película gallega en toda España, aquí en Madrid incluso existen dos versiones, hay una doblada, y eso es un síntoma de éxito total. Hay cines que sólo echan películas dobladas para atrapar a más gente, pero el hecho de que atraigan a todo el mundo es un exitazo en sí mismo.
Claro, eso es un éxito de taquilla, la compensación entre todo el trabajo empleado con lo que consigue la película…
Sí, yo además viendo todo lo que ha trabajado Ignacio en la película me alegro mucho por él, por todo el equipo en realidad, pero por él en especial por haber sido tan valiente. En Galicia hay muchas películas que se ven, pero esta ha sido un fenómeno y ha recibido muy buenas críticas. Allí, todas sus pelis van muy bien, pero es muy difícil. Incluso en los cines más selectos, al final te encuentras con muchas competencia, que si viene de Cannes, de Venecia… de mil sitios, y en cambio esta se ha ido metiendo en todas partes.
A pesar de ello ha tardado mucho en estrenarse en Madrid
Sí, por lo que te digo, ya en Enero estábamos negociando con cines de Madrid y Barcelona, pero luego hay que esperar a que surja el hueco, y ya ha habido que esperar hasta Mayo.
Crees que eso tiene que ver con las barreras que nos ponemos a nosotros mismos a la hora de consumir cine español. Con excusas para exhibir una película del tipo ‘Esta es muy personal, no se entiende bien…’ parece que si fuera de cualquier otro país no se pondrían esas trabas.
Sí, claro todo eso influye, y ya si es una película gallega además es el colmo, aquí los directores conocidos son los que llevan a la gente al cine, los actores especialmente los jóvenes también tiran mucho, porque mueven a gente joven que funciona de forma más activa a la hora de ir al cine, pero un proyecto como el de ‘A Esmorga’, sin duda lo tiene mucho más difícil. Los exhibidores ponen mucho más pegas.
Luego hay fenómenos como el de ‘Ocho apellidos vascos’
Claro, en cuanto se produce ya se ve de otra manera, con esa no se esperaban tanto éxito, Esta claro que siendo una comedia de esa índole de primeras va a tener más oportunidades que una como esta, que a ojos de un exhibidor puede ser algo raro, tenso, es una película difícil de estrenar. Pero a toro ‘pasao’ es fácil calificar si una peli debía haberse estrenado o no. Ahora te imaginas a alguien en un despacho contando ‘Pues tengo una peli de un andaluz que se lía con una vasca, y tal y cual’ y lo mismo te dicen ‘Ya hicieron en Francia ‘Bienvenidos al Norte’, es una tontería hacerla’, y te han desmontado el proyecto en un momento, y coño, luego lo ves y no tiene nada que ver con la francesa, el mismo productor que dijo eso, piensa ‘¿Y porque no la hice yo?’
Es curioso que Karra Elejalde haga de nexo común entre estas dos pelis que estamos hablando
Sí, (risas) para que veas las vueltas que dan las cosas, lo que está claro es que esta película es para otro tipo de sensibilidades y que en principio es muy difícil que te la estrenen.
Volviendo al tema del doblaje, en España parece ser que aún no estamos preparados para el tema de no ver películas dobladas, en películas como está la cinta queda totalmente afectada ¿no?
Sí claro, lo suyo es verla y disfrutarla en gallego. Pero es verdad que hay gente que si no está muy acostumbrada le cuesta mucho. A los cinéfilos nos cuesta mucho cambiar, pero a los que no lo están les cuesta mucho más aún. Mi hermano mismo que además es gallego al principio fue reticente a verla en versión original (risas).
Claro, la credibilidad de los personajes es clave, y eso va en sintonía con el idioma
Sí, eso es así. Pasa en todas las películas, un japonés tiene que hablar en su idioma, sino es muy difícil de creer. Es como en Galicia, Cataluña, País Vasco, cuando comenzó la democracia y las autonomías tuvieron más libertad, se empezaron a doblar películas clásicas al gallego por ejemplo. Y de repente te veías viendo a John Wayne hablando gallego y pensabas ¡Virgen santa! Pero como este hombre va a hablar en gallego, no puede decir esas cosas, ni en gallego ni en castellano, si el tío es de Oklahoma y monta a caballo desde niño como va a hablar el idioma de Delibes o Cervantes, si lo piensas es muy surrealista.
¿Cómo has enfocado el tratamiento del libro? ¿Te has alejado de la versión que hizo Gonzalo Suarez?
Yo había visto ‘Parranda’ en su momento, más que nada porque me gusta ver cine Español, y me gusta mucho Gonzalo Suárez. La vi cuando salió, y recuerdo que me gustó pero si te soy sincero la recuerdo vagamente, no tanto como otras suyas tipo ‘remando al viento’ que me marcaron de forma mucho más profunda. ‘Parranda’ me gustó, pero tengo un recuerdo perdido, recuerdo a Sacristán, a Ferrandis, a Jose Luis Gómez… tres tipos por allí todo el rato de juerga, riéndose, en un ambiente muy loco, pero ya sabes que las películas se olvidan si no las vuelves a ver, como todo, incluso las que te han gustado. Por eso a los que nos gusta el cine, disfrutamos las buenas pelis incluso más la tercera o la cuarta vez… me voy por los cerros. El caso es que yo la tenía bastante olvidada, cuando Ignacio me dijo que quería adaptar la novela de Blanco Amor, me envió el libro en gallego y en castellano, me leí los dos. Luego según íbamos avanzando con el proyecto, no parábamos de plantearnos si volver a ver la peli de Gonzalo o no, porque quieras que no te influye, esas imágenes se te meten dentro, y de una manera u otra te afectan, lo peor no es hacer lo que ya se ha hecho, sino no hacerlo. Si no quieres hacer lo mismo que ha hecho otro autor, hay una tendencia de ‘no puedo copiar’. Te crees que la gente te va a decir que te pareces, y al final eso te puede condicionar para mal. Yo lo que me plantee es, ‘No quiero hacer ni la misma película que Gonzalo, ni otra radicalmente diferente’, queríamos hacer nuestra película sin condicionantes, sólo con lo que nos pidiera el cuerpo, lo que creemos que debemos hacer, sin mosqueos, con mi recuerdo vago de la otra peli. Es una película difícil de encontrar no obstante, lo sé por Ignacio, que él si la ha visto. Lo que si sabíamos es que la versión de Gonzalo era más libre respecto a la novela, se había inspirado en ella pero llevaba la historia a otra parte. Ignacio se tomó más a pecho el tema de ‘Quiero ser fiel al autor’ Campo Amor es muy respetado y reconocido en Galicia, y quería rendirle un homenaje a su altura, adaptarlo fielmente y ceñirse a la novela.
Oiria, el lugar donde se desarrolla la trama, es un trasunto de Orense. Es una bonita tradición literaria la de hacer ‘alter egos’ de ciudades, se despista a la polémica ¿Ayuda también a modelar todo de otra forma de cara a la ficción?
Sí, dentro de la fidelidad que se quería tener a Orense, en los momentos en que salió la novela todo lo que pasaba en ella resultaba especialmente duro. La novela estuvo prohibida incluso, ahora lo vemos de otra forma pero en aquellos momentos fue muy duro. Entonces el autor decidió cambiar el nombre a Orense, lo mismo no tenía porque, pero en aquellos momentos se aprovechó de la tradición literaria.
Los protagonistas son fugitivos y están llenos de secretos ¿Estarían juntos estos amigos si no fuera por su situación límite? ¿Si no tuviesen esa condición de huidizos llenos de secretos?
Son amigos de verdad, amigos de ir de Esmorga, es una pregunta interesante, porque es una manera de analizar cómo según avanza la película todos van incluyéndose en esa condición de fugitivos de la que al principio sólo parece participar uno. No es una historia de fugitivos en sentido estricto, la verdad que no me la había planteado así, pero ya que lo dices sí que tiene algo muy implícito de ese género. Ellos van de juerga rumbo al desastre, como si fuese un destino inequívoco.
Son culpables de sí mismos…
Sí, desde luego están pringados todos en lo mismo, como siempre sucede en esos casos, el único que entiende a un cómplice es otro cómplice. Con una experiencia así, la gente tiende a unirse más. Eso contribuye a que no se separen.
La historia convive con las brumas franquistas, ellos viven aislados de todo, pero el régimen les estrecha el cerco
Sí, el franquismo se menciona un poco, pero no deja de formar parte de todo el ambiente opresivo y reprimido que les influye. Es meterse en otro jardín, pero está claro que los protagonistas en gran medida, aparte de todo, huyen de sí mismos, no aceptan como son, sobre todo en temas como el de la identidad sexual o las relaciones entre ellos, eso sí que está muy jugado en el guión. Ellos son hombrecitos que huyen de cosas que no consideran que sean de hombres, y ese ambiente opresivo todo esto se acentúa. Hoy en día por suerte, no pasaría esto, la gente tiende más a aceptarse como es.
Hiciste un biopic televisivo de Adolfo Suarez y has trabajado en cuéntame… eres todo un experto en la transición.
Sí, al final sí (risas). La Transición es un filón muy considerable, es una época que siempre me ha gustado porque la viví mucho, ahí fue mí juventud y sin duda me seduce, por circunstancias, he profundizado en muchas cosas de esa época. Ahora, sin ir más lejos, tengo una novela biográfica sobre Adolfo Suárez que aún no se ha publicado y que hice a partir de esto. Es un personaje que aparte de la película, vi que era muy de novela, sobrepasa el hecho de que fuera un trabajo que me habían encargado, y se convirtió en un proyecto personal en el que quise seguir trabajando. Ese momento en el que cambió España y cambió el mismo, como de la nada llego a la cima y luego de la cima cayo a la nada, es muy interesante. La transición consistió un poco en lo mismo, la tortilla se dio la vuelta muchas veces.
Ahora mismo, con el movimiento que está habiendo en la actualidad política, crees que dará para buenos guiones en el futuro
Sí, hombre tendría que pasar un tiempo, pero seguro que da juego. No se puede comparar el momento de ahora con el de la Transición, por suerte lo es, esa época fue muy difícil. Ahora piensas en todo el juego que ha dado el Nazismo y la segunda guerra mundial para películas, novelas, etc, pero claro, lo que se piensa, es: Ojala no haya otro momento como ese que inspire tanto, aunque nos perdamos películas o novelas estupendas. Es verdad que los momentos, contra más duros, más violentos, más intensos son mucho más cinematográficos, claro, tanto los personajes como los momentos mismos. Pero ‘Virgencita que nos quedemos como estamos’ ya estamos bien haciendo comedias y riéndonos de otras cosas. Momentos que den tanto juego para ubicar historias como el del Franquismo y la Transición no han vuelto a surgir, y esperemos que siga así la cosa.
¿Qué proyectos tienes para el futuro?
Pues la siguiente película de Ignacio sin ir más lejos, será casualidad, pero nos hemos metido de lleno en proyectos biográficos. Se trata de una película basada en la vida de Rosalía de Castro, un personaje gallego que nos apetece mucho explorar. También tengo otro proyecto biográfico basado en la vida de Blas de Lezo, que fue un marino español del siglo XVIII. Cuando los ingleses querían arrebatarnos todas las colonias (ya sabes que los ingleses siempre lo han querido ‘to’ pa ellos) y empezaron a atacar a España en batallas como la de Cartagena de Indias. Este marino, consiguió detener con seis barcos a una escuadra inglesa enorme. Es un personaje desconocido, que si fuese inglés o americano le conocería todo el mundo, se habrían hecho veinte películas, libros, se estudiaría en el colegio, todo el mundo lo conocería. Aquí empieza a ser conocido ahora, que hace poco le han puesto una estatua ahí en la Plaza del Descubrimiento de Colón, y se empieza a reivindicar. Yo estoy con una productora que lleva ya dos años o más preparándose este proyecto, y espero que se llegue a hacer, aunque ya sabes que muchos de estos proyectos se quedan por el camino, son caros y complicados.
A continuación os dejamos con la crítica de la película:
A ESMORGA
Eduardo Blanco Amor plasmo en 1959 un testimonio rural de la Galicia más cruda y opresiva que podamos imaginar. Censurado en el franquismo, el autor alcanzó sigiloso la categoría de clásico oculto.
En esta adaptación de Ignacio Vilar que por fin llega a nuestras pantallas, todo ese aroma fresco carente de piedad en el que un infierno Dantiano espera al final de cada callejuela, frase o botella de Albariño, lo atroz se nos presenta de un modo increíblemente literario, dando poesía a la desfachatez, y ensanchando un universo que respira tragedia por si solo en mitad de un ocio autodestructivo capaz de integrar el clima gallego en el interior de todos los personajes.
Siendo una película con características teatreras, infantiles, Fellinianas, adultas, sexuales, castas, frescas y ardientes, es muy curiosa la forma en la que se respira lo real.
Es una juerga abocada a la nada que aspira a un todo invisible, y clava en la butaca a todo aquel que sea capaz de dejarse llevar por un delirio cinematográfico que dentro de su nihilismo apuesta por la credibilidad como un valor seguro, que funciona a cada minuto de metraje.
Te gustará sí: No ves nada malo en ‘Tomarte una más’
Ulpi de Diego











