Сообщество Cinema Critique превращает «диванную критику» в кинопостеры
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Сообщество Cinema Critique превращает «диванную критику» в кинопостеры
A Movie Review by Marc PrimoA Different Kind of Paris StoryParis often appears on screen as a place of beauty and indulgence, but in A Priva
Sobre Saint Laurent, de Bertrald Bonello (2014). Parte 1 de 2.
(La recomiendo. Intenté no “spoilear”, pero no prometo nada. Sobre advertencia no hay engaño)(Sigue en la Cineteca thou)
Motivos para animarme a verla: Me gusta el cine de moda. Si bien Coco antes de Chanel (2009), e incluso Yves Saint Laurent (mismo personaje, mismo año)de Lespert. deja mucho que desear. Si bien este tipo de películas terminan siendo una campaña publicitaria de dos horas. Dinero, fama, aumentar las ventas de las marcas. Y sí, al inicio esta película es exactamente eso, masturbación mental. Ideal para admirar el pene de Gaspard Ulliel, el estilo “queer” de los 60´s. Plus, el elenco parece un espejismo. Léa Seydoux y sus dientes ligeramente chuecos; Louis Garrel y su eterna osadía. Sexo, drogas y mucho estilo. Haberse quedado a tal nivel de superficialidad la hubiera permitido mantenerse en la memoria colectiva como una oda a un loco, y ya. Gracias al señor la obra crea una historia bellamente comunicada. Gracias al señor la película brilla por mérito propio. Es creativa, sutil y compleja. Su propuesta es una grata sorpresa para el ya poco valorado “cine de moda”.
Saint Laurent es la historia de un decadente. Sutil y reservada. Insinuante e interpretativa. ¿Qué importa si los diálogos pecan de la típica pretensión francesa? Si la propuesta recae en lo visual, en los elementos casi imperceptibles. Tres lágrimas registradas apenas, cuando la contención desborda el vaso, un pisapapeles en forma de su mascota fallecida, intento pueril de recuperar el amor perdido. Contrario al estereotipo, estos franceses no pecan de melodramáticos. Su glamour enmascara su putrefacción interna. La vida es privada, y la locura se encierra en un departamento de lujo.
El personaje es complejo , así como su transición . De la juventud y el éxito a una vejez penosa. La fotografía retrata fielmente el proceso mental de Saint Laurent. Al inicio de la película se retrata a un diseñador altamente exitoso, satisfecho en su trabajo y vida amorosa. Yves acude a antros llenos de energía, saturados de espejos, que multiplican la oda a la belleza de él y la élite que le rodea. No hay diálogos emotivos, sólo un compendio de cifras monetarias envidiables, o llamadas a Andy Warhol. Las vestimentas son enfocadas completamente, al estilo de cualquier campaña publicitaria. El ego de todos los involucrados es tan denso que asfixia.
La llegada de Jacques de Bascher , interpretado por Louis Garrel, marca el inicio del declive. Todo en él es poesía gestual. Actitudes insinuantes y alargados silencios. Ingenuamente Yves encuentra lo más parecido al amor en un amante libertino. La sensualidad es una temática que resalta, pero el método no es exhibicionista sino sutil. Podría impactar la crudeza en ciertas escenas casi pornográficas de orgías y drogas. El erotismo no se encuentra en la perdición moral, sino en la mirada obliterada de Bascher, en el blanco y negro que lo rodea. Si bien las escenas orgiásticas están saturadas en sonido, en la intimidad de los dos amantes apenas y se escucha la fricción de sus cuerpos en el sofá de piel.
El placer acaba. El preciado perro Moujik muere a causa de los excesos de Yves. Bascher desaparece sin explicación. El personaje vive su dolor en silencio. Aislado de todo lo que le rodea, se enfoca en rituales al amor perdido. La obsesión por encontrar un nuevo perro idéntico a Moujik insinúa su deplorable estado mental. Ya no hay tomas de cuerpo completo, sino enfoques a detalles. El estilismo deja de interesar, la juventud se pierde. El tono se vuelve meditativo e íntimo. El tiempo ya no es lineal y racional. Pasado, presente y futuro se mezclan y se explican mutuamente.
Y de nuevo espejos simbólicos, que rodean al viejo Yves en su departamento. En tiempos de juventud no necesitaba realmente verse en ellos. Estaba confiado de su belleza. Sin embargo el viejo Yves necesita verse constantemente, como si dudase de su existencia, o no lograra comprender cómo llegó a transformarse en ser de piedra, digno de exponerse en museos pero muerto en vida. ¿Por esa razón gusta de coleccionar esculturas?
La vida, su vida, no podría considerarse puramente decadente. Existe la luz, momentos de realización. Finalmente de las cenizas resurge el genio. Esta resiliencia le reivindica y es digna de ser contada. La colección del 76 es creada como un proceso casi pictórico. El director mezcla a la pintura, la moda y al cine en una pasarela . Es una experiencia muy rica cómo el director hace referencia a Piet Mondrian mediante una edición muy acertada. Si te emociona el arte moderno, la película se sumerge y apoya en él, es exquisito. En esta última pasarela el tono es íntimo. Candelabros, luces doradas, espejos que dignifican a la moda sin arrebatarle su pasión. Yves observa su obra maestra, una lágrima registrada. Se muestra lo necesario, sutil y abrumador .
Mi segunda entrega será de las razones por las que considero que es una película muy enriquecedora en temas de la sexualidad y lo queer. Yes.