Juzgarás mi actitud por relatar lo que siento como se me venga en gana, por usar las palabras según dicte mi amargura. En palabras condenarás lo que digo porque no lo hago acorde a cierta belleza normativa, y crucificarás con palabras lo que no se ajuste a la poética de costumbre. Escupirás sobre lo que diga por no parecerte la menara con la que expreso mi sentir, y querrás sepultarme con palabras moralistas e intentar guiar mi desahogo a algo más sano y menos rencoroso, y criticar a punta de palabras que aparentan sabidurías, que simulan aprendizajes de lecciones ajenas. Nunca escribo buscando algún ranking, mucho menos la aprobación de quien sea, no es un trofeo el reconocimiento ni afán del abuso de tanta palabrería, porque no es una cuestión de créditos, sino de vomitar. Usaré las palabras según como me duela, cuanto pueda, no según quien me lea ni como, ni tampoco usando alguna pauta del texto perfecto.
Mi Álter Ego.













