Pocos tenemos la suerte de conocer la otra parte de nuestro corazón, esa persona por la cual lates y sigues con vida, quien te ha enseñado a ser mejor persona y por la que conoces tu capacidad de amar sin límites, por quien darías cada minuto de tu vida y llegarías hasta el fin del mundo si te lo pidiera, por la cual te puedes volver escudo y manta, con quien sueñas tu futuro lleno de momentos agarrando su mano. Yo soy afortunada de haber encontrado mi razón y mi luz, mi persona, a aquella que sin querer perteneces y que pase lo que pase la misma vida sabe que no hay grieta tan grande que pueda alejar nuestras almas. Tengo la dicha de ver su primer sonrisa del día en ocasiones y eso me regala fuerza toda la semana, puedo ver la mágia a través de sus ojos y he podido caer a su lado para después levantarnos juntas, soy afortunada por poder regalarle mis brazos para que se refugie en ellos y también de tener los suyos para reconstruir mi corazón cuando se encuentra roto... Cada respiro, cada latido, cada sonrisa así sea cerca o lejos llevan trocitos de su nombre para darles fuerza y sentido, al final del día sólo me queda agradecer por el mejor regalo de su existencia en lo que ha sido mi historia.
-Ojos-sabor-miel














