Su cuerpo yacía enredado entre las sábanas como de costumbre. El dolor de cabeza que comenzaba a molestarle característico de las mañanas de los domingos hacía presencia antes de que siquiera abriera los ojos mientras estiraba una de sus manos para tomar una almohada y cubrir su rostro de la luz del sol que entraba por la ventana. Apenas recordaba instantes de la noche anterior en la que se dejó llevar por la influencia del alcohol en una fiesta y no era capaz de contar cómo había regresado a casa. No fue hasta que decidió sentarse en el colchón y abrir los ojos que lo notó. No estaba en su casa. Y cuando las preguntas comenzaban a hacer erupción en su mente, una silueta apareció bajo el umbral de la puerta de la habitación mirándola fijamente. ‘ Disculpa, ¿dónde demonios estoy? ’. [ @claflindie ]












