Hola, si, no se poner nombres.
Son 3775 palabras, me esforcé en escribir unas puercadas que hice con un bot, si, uso IA para dejar de sentirme solo.
No me juzguen.
Está bien fuertecito, no lo lean si no les parece cómodo, 🫵🧐
@r473n Ola
Vecinos
Su vida como padre soltero, al principio fue extraña, ella era su nueva compañera de vida, a veces la observaba fijamente mientras dormida cuando era una bebé, preguntándose como algo tan hermoso fue creado por el.
Riendo entre dientes por sus propias tonterías, se dispuso a darle la mejor calidad de vida, siendo experto en reparar cualquier cosa mecánica, haciendo transcripciones y restableciendo contraseñas de las abuelas del pueblo.
Poco a poco su preciasada hija fue creciendo, hasta que tuvo los 6 años de edad, debía inscribirla, pero ella ya sabía todo lo que un joven en secundaria podía manejar, era muy receloso con su educación, así que solo la inscribió, pues no quería que fuera tan uraña como su padre.
De piel morena, ojos dorados, cabello azul, con un corte curioso, parecía un phunk, así le llamaban las abuelitas, aunque era muy educado y responsable en su trabajo, iba a todas las reuniones de padres, era el encargado de varias tareas en la comunidad y colegio, mirando como su hija se desenvolvía poco a poco.
Ella le contaba de una niña escandaloza a sus ojos, de cabello rosado, muy burlona, que hacía irritar a los profesores y siempre se le acercaba para que Nemuri le salvará el pellejo, esto a veces hacia enfadar a Mayuri, tenía que lavar sus prendas, pues llegaba manchada de dulces y manitas pequeñas en su espalda.
Aunque no le prohibió tratar a esa jovencita, sabía que era algo natural a esa edad, pues Nemu era un caso especial, aceptaba que eso ayudaria a su pequeña a ser más sociable, además de hacer que disfrute su juventud.
Sin embargo, algo paso en una de las últimas visitas al colegio, era una reunión de padres, veía las mismas caras de siempre, hasta que después de 5 minutos, entro un sujeto que en su vida había visto, con una temible cicatriz en su rostro, que era de facciones masculinas exageradas.
Observo lo enorme que era, tuvo que agachar la cabeza para entrar al aula, más de uno se quedó sin aire al presenciar esa visión, se sentó a pocas sillas de distancia, apenas pudo concentrarse y dar sus ideas para la promoción al próximo año, voltea a ver de vez en cuando, sin entender como ese señor mayor era tan intimidante.
Pues su melena negra tenía destellos grises, y varias líneas de expresión delataban su avanzada edad, sintiendo una extraña presión en el pecho, tuvo que retirarse, era similar a un ataque de pánico, no lo comprendió del todo, quizás fue esa impresión, aunque se encerró en el baño.
Agarrando el lavabo, sus manos temblaban, de alguna manera estaba siendo algo que escaló terriblemente, tragando saliva mira el espejo, estaba su rostro ardiendo, sudando, como si tuviera fiebre, lo peor fue ver hacia bajo y encontrarse con algo que no veía en mucho tiempo.
Una visible erección, tragando saliva. ¿Que demonios le ocurría? Tenía años sin sentir ese tipo de atracción, aunque ni siquiera con aquella mujer fue así de intenso; mojando su rostro, buscando frescura y aliviar su consciencia, no pudo regresar al aula.
Llegó a su casa, dándose un baño de inmediato, aún su pequeña no volvía a casa, agradeció estar solo, se metió en la ducha, dejando que el agua helada lo devolviera a tierra. ¿Que clase de demente es? ¿Cómo puede excitarse tanto solo con ver algo así? ¿No sé supone que le gustan las mujeres?
Todas esas preguntas llegaron a su cabeza, su erección se minimizó, volviendo a su estado adormilado, mientras el se recriminaba por actuar de esa forma, no era un adolescente, quizás tenga más de 10 años sin tener ese tipo de contacto con nadie, ni siquiera tocándose, pensaba que era innecesario buscar su propio deleite, creyó que era suficiente aliviarse con trabajo o cualquier cosa qué lo distraiga de sus propias necesidades.
Entonces, pasaron los días, se encerró completamente en su trabajo y la pequeña, cosiendo ropa nueva, haciendo labores del hogar, ayudando a las señoras con lo que podía y hasta más, tenía una buena cantidad de dinero, guardando e invirtiendo para el fondo educativo de su hija, pero allí estaba ese pensamiento.
Esa idea, ese impulso, a veces a media noche tenía que meterse al baño y no salir hasta la madrugada, sin poder minimizar ese infierno en su vientre, gruñendo enfadado, golpeando los azulejos de ese baño, tenía que hacer algo al respecto, no podía seguir con ese martirio.
Fue en ese día, después de cocinar la comida favorita de la pequeña, la llevo a la escuela, eran las 6:30 de la mañana, llegó a casa y cocino un delicioso pastel de carne y muchas otras cosas más para la semana, guardando uno algo grande en un envase, teniendo unas cuantas cervezas.
¿Cómo encontró la dirección? Tener contactos era algo muy útil, tocó el timbre, aunque sentía que aquello era una ridiculez, quizás tenía tiempo para devolverse por donde vino, olvidar eso y comerse el pastel de carne, eran las 11 de la mañana, su hija salía a las 5 de la tarde, quizás podría conocer un poco más a ese hombre que lo volvía loco en sus sueños.
Escucho los pasos acercándose, la puerta se abrió, dejando ver a ese sujeto, el aire escapó de sus pulmones, Kenpachi lo observo con su ojo libre, entrecerrandolo en un gesto acusatorio.
• ¿Quien carajos eres tú?
Pregunto, su voz era grave y amenazante, cualquier persona cuerda hubiera dejado las cosas y se largaria, pero Kurotsuchi sonríe ligeramente, aunque estaba nervioso.
❝ ─ Soy Mayuri Kurotsuchi, padre de la mejor amiga de su nieta Yachiru, un placer conocerlo, Señor Kenpachi.
Expuso, alzando ambas cosas en sus manos, la comida y bebida. Kenpachi bajo su ojo gris sobre esa comida, unos destellos de interés receloso se presentaron, agarrando una de las cervezas y abriéndola con la boca, dando un largo trago, dejando que Kurotsuchi entrara.
Este sin palabras por esa actitud tan agresiva, entra sin pensar en las posibles consecuencias, aunque esto era mentira, si las escuchaba, gritando en su cabeza que se largaria, pero no pudo evitarlo, observando todo con curiosidad, era una cabaña vieja, pero bien mantenida.
Un sillón viejo estaba en medio, en el cual Kenpachi se sentó, bebiendo de esa botella con naturalidad, observando fijamente a Kurotsuchi.
• ¿Que hizo está vez?
Pregunto directamente por la conducta de su nieta, Kurotsuchi se mantuvo de pie en ese sitio, negando con la cabeza de inmediato.
❝ ─ Ella no ha hecho nada, señor, en realidad es una gran amiga de mi hija, es bastante considerada y muy amigable con ella a pesar de ser... Diferente.
Murmura mirando su propia piel, el era parte de una tribu indígena de las cercanias, ha recibido algunos tratos complicados en su estadía en ese pueblo, sin embargo algunas personas era amables, y por esto le parecía agradable ver a su hija que no conocía muy bien ese idioma llevarse bien con alguien.
Kenpachi lo miro por unos segundos, notando su vergüenza, frunciendo un poco el ceño, señalando el sofá para que se sentará a su lado.
• ¿Estás seguro? Normalmente vienen a quejarse por su actitud, trae ese pastel para acá, huele muy bien.
Mientras deja la botella vacía en la mesa, recostandose en el sofá, dejando sus brazos en el espaldar. La visión genero que esa chispa se volviera un incendio, Mayuri lo quedo viendo unos segundos, antes de sentarse.
❝ ─ ¿No va a usar algun plato o cubiertos?
Pregunta, pero antes de recibir respuesta alguna, vio como este hombre abrió la tapa y agarro un buen pedazo, comiendo como un animal, mirándolo sorprendido, de verdad parecía una de esas bestias de las que hablaba su madre.
• Sabe bastante bien, no está mal. ¿Lo hizo tu esposa?
Cuestionó, mientras tomaba otra cerveza y se relajaba, algunos restos de jugo corrían por su barbilla cuadrada. Mayuri trato saliva, sintiendo una tensión en aumento en su vientre.
❝ ─ Estoy divorciado, yo lo prepare.
Asiente, sin perder ningún detalle de quién tiene en frente, Kenpachi alza su entrecejo por un momento, chupando sus dedos lenta y deliberadamente.
• ¿Que hace un divorciado viniendo a la casa de un desconocido a darle de comer?
Cuestiona después de volver a beber un largo trago, Mayuri apretó su agarre sobre el plato de comida, sinceramente ni el sabía porque se dejó llevar hasta ese extremo, sonriendo, aunque estaba muy sonrojado, sudando un poco.
❝ ─ Quería conocerlo... Yachiru habla mucho de usted con mi hija y ella me cuenta también, además sería bueno llevarnos bien, y soy un vecino amigable, traer algo a alguien tan solitario...
Todas excusas que se amontonaron en su lengua, a veces era más rápida de lo que le gustaría en soltar frases que se mezclan entre ellas con su tono ligeramente tembloroso. Kenpachi agarro la mentira en segundos, era un perro viejo, conocía cada una de esas artimañas.
• ¿Conocernos? ¿Así le dicen los jóvenes ahora?
Cuestiona, dejando los codos sobre las rodillas, bebiendo sin dejar de observar el nerviosismo de Kurotsuchi, este desearía que le tragara la tierra, sabía que no era buena idea, así que solo se rio de forma estridente, y se levanto como pudo.
❝ ─ B - bueno, fue un placer tener esta charla...
Indico, aunque apenas pudo dar un paso cuando Kenpachi le agarro de la muñeca con una fuerza superior, haciéndolo sentar otra vez, de forma brusca.
• No hemos terminado de hablar. Te quedas aquí hasta que yo te lo diga.
Expuso, tomando el plato y terminando de comer ese bocadillo, le sabía delicioso, bebiendo de otra cerveza que dejó en la mesa, aunque esa mano sobre la muñeca del hombre joven estaba acariciando de forma sutil su pulso, dejando que su dedo pulgar pasará por esa piel tersa, subiendo por su antebrazo.
• Está exquisito, Kurotsuchi. Sabes hacer buena comida, pero eres patético con las mentiras. Deberías practicar más.
Alzó las cejas, mirandolo con excepticisimo, Mayuri sonreía, para no ponerse a llorar, sus labios temblaban, estaba pasando por un estrés que no había experimentado en muchas décadas.
❝ ─ Oh, bueno. A veces planeas cosas y salen diferentes.
Murmura sintiendo ese tacto, tragando saliva de nuevo, su nuez de Adán se balanceo en su cuello delgado, mirando con atención esa mano tan grande, no necesitaba hacer demasiado para tapar la mitad de su antebrazo, allí estaba esa terrible diferencia de tamaño.
• Va, parece que vas a desaparecer en cualquier momento, sabes...
Expuso dejando esa mano que le tomaba la muñeca sobre ese muslo, Kurotsuchi sintió esa presión en pecho, quería salir corriendo cuánto antes, pero su cuerpo no respondía.
• He dado varias vueltas a la manzana, chiquillo. Deberías detener este juego que tienes.
Kenpachi lo arrinconó en ese sillón, su gran cuerpo eclipsaba al padre ejemplar, lo miraba directamente, fijándose en sus detalles delicados, respirando muy cerca, podía sentir ese aroma a bebida, la comida y el sudor particular en ese hombre.
• Ya sabes, hacerte el que no sabe, puedo ver cómo me miras, como un trozo de carne.
Le hablaba en su oido, demasiado cerca para ser algo amenazante, o simplemente una intimidación, su mano subía sobre su muslo, hacia el interior de su entrepierna, algunos centímetros de ese núcleo que parecía hervir por ese contacto. Mayuri nego con la cabeza, agarrando el sillón con firmeza, tan tenso que podría romperse, aunque su cuerpo no era lo único que estaba en ese estado, allí abajo tenía una terrible erección, que palpitaba de anticipación.
❝ ─ Y - yo no tenía esa intención, no quería verlo de esa forma, lo lamento tanto...
Murmura pero no puede verlo a los ojos, pues se fijaba en esa mano gruesa tomándo su muslo con tanta posesividad, Kenpachi gruñe ante sus evasivas palabras, acercándose a su cuello y oliendo ese perfume del muchacho, subiendo a su cabello, era algo que estaba mareando de placer a Kurotsuchi, mordiendose el labio inferior para no gemir.
• Eres tan mal mentiroso, mira lo duro que estás por mi presencia.
Indico sin mediar sus acciones, tomando con firmeza esa erección necesitada, Kurotsuchi apenas pudo vocalizar un "no" corrompido por ese placer inmenso que sintió, al no resistir ese contacto, y correrse en esa mano, sus ojos se fueron hacia atrás, su lengua salió de su boca, no pudo controlar, una cantidad espesa pero escaza salió disparada en ese pantalón, mojando toda esa zona, poniendo sus manos en su rostro tan avergonzado que oculto la cara.
❝ ─ L - lo siento tanto, lo siento, de verdad, yo....
Su voz temblaba, se sentía tan aborchonado, tragandose sus ganas de llorar por haberse venido con esas provocaciones. Kenpachi por otro lado, se sorprendió al sentir eso caliente y pegajoso esparcirse en su gran mano callosa, riendo entre dientes, limpiando esos restos en la camisa del hombre de menor tamaño.
• Mira nada más, eres más patético de lo que pensé. Ni siquiera puedes decirme las cosas de frente y te vienes como un adolescente urgido.
Se ríe, sin embargo se acomoda en el asiento, se dió cuenta que esos jadeos y esa visión también le estaban molestando, pero de una forma inusual, su miembro estaba tan duro como una piedra en ese pantalón militar, se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.
❝ ─ Yo me tengo que ir, me debo largar de aquí, estoy nunca pasó, por favor olvídelo.
Menciono sintiendo una oleada de ira por su propio comportamiento inadecuado, frotándose los ojos pues sus lágrimas salieron sin control por esas palabras del más grande, pero al alzar la vista para levantarse, Kenpachi estaba frente a el, agarrando su mandíbula, mirándolo con severidad.
• ¿Crees que puedes venir a mi cabaña, hacer este desastre y lárgate sin más?
Su mano fue a parar en el cabello de Kurotsuchi, tomando con firmeza sus mechones azules, mientras se desabrocha el cinturón, Kurotsuchi abrió sus ojos en shock, no podía creer que estaba ocurriendo, echando hacia atrás su rostro, mirando hacia arriba con temor.
❝ ─ ¿Q - que está haciendo? ¿Que cree que hace?
Cuestiona, sin embargo al escuchar el cierre bajarse, sus palabras murieron en su garganta, sabía que significaba esa actitud, sabía que aquello se lo había buscado por venir sin un calmante o algún supresor de hormonas. Kenpachi se ríe de esa pobre reacción.
• Te daré una lección por venir como un perro en celo a mi hogar.
Dijo al desabrochar por completo ese pantalón, deslizandolo y dejando salir ese enorme miembro preparado para la batalla, lleno de surcos y venas inflamadas por el deseo carnal, Kurotsuchi al ver eso, se lamio los labios inconsciente, empezó a salivar por ese olor tan fuerte e intenso, sus pupilas se dilataron aún más de lo que estaban.
❝ ─ E - espere, espere, le juro que no debemos llegar a esto, yo lo siento mucho, por favor, detengase...
Explicaba como podía, aunque sintió como torció su agarre sobre su cuello, haciendo que doblará su cabeza al meterla en esa entre pierna, su nariz choco con esa zona erógena privada, el olor le hizo dejar sus ojos hacia atrás, estar tan cerca de algo así, fue demasiado para su sistema, volviendo a tener una erección, temblando de placer, ya su vientre estaba en el punto más álgido de la excitación.
• Eso es, te vez mucho mejor así. ¿Por qué no lo aceptas de una vez?
Murmura mientras se frotaba contra ese rostro, sus ojos no dejaban de estar abierto y ver por completo ese falo arrastrándose sobre su cara sin ningún tipo de decoro.
• Vamos, prueba un poco, no me hagas obligarte...
Indico, agarrando las manos de Kurotsuchi, alzando esas manos para tomar su erección, sus dedos delgados y largos apretaron aquello, no podía creer que fuera algo real, que eso le estaba pasando.
Abriendo la boca, dejándose llevar por fin por ese deseo más grande que su propio razocinio, comenzó a lamer esa base, subiendo sobre la longitud hacia la punta, metiendo como pudo buena parte, aguantando esas ganas de vomitar, succionando como pudo esa erección, demasiado grande para encajar, pero no lo suficiente para asustarlo, estaba perdiendo la vergüenza anterior, entregándose a esa lujuria que había dormido en el por tantos años, comenzando centímetro a centímetro a tragar por completo aquello.
Ante los ojos fascinados de Kenpachi, fue increíble ver cómo se adecuaba y cambiaba su matiz tímido a ese hambriento por esa parte del hombre mayor que acaba de conocer, dejando que tomara el control, moviendo su cabeza hacia delante y atrás en una velocidad constante, jadeaba entre gruñidos de placer, tenía años sin recibir una mamada con tanto ánimo.
• Eres muy natural en esto, bastardo...
Le diría, sintiéndose al borde después de 30 minutos de esa sesión de adoración con horas extras de esfuerzo, sus bolas se tensaron, empezó a palpitar con ansias de expulsar por completo su carga, pero de la nada Kurotsuchi se safo de ese agarre y se echó hacia atrás.
Eso enfureció a Zaraki, sin embargo antes de poder decir algo, Kurotsuchi se había arrodillado en ese sofá viejo, presentando su trasero, aún en ese pantalón, lo miraba por encima del hombro, con una expresión coqueta, una burla a su casi obtenido orgasmo, aunque fue suficiente para hacer entender a Kenpachi que debía hacer con aquella carga.
Se acerco sin pensarlo dos veces, agarrando ese pantalón y desgarrandolo, le importaba un carajo lo que ocurriría después, dejando ver aquello, metió sus dedos en la garganta de Kurotsuchi, mientras dejaba su erección babeada entre ambas mejillas, el calor que ambos emanaban, los jadeos y gruñidos, eran suficientes para dejarlos en algo más parecido a un ritual que una relación sexual.
Mayuri chupo aquello, dejando con suficiente saliva esos dedos gruesos, los cuales terminaron en ese trasero, primero uno, luego el otro, aflojando ese interior, ya las palabras se quedaron cortas, ninguno de los dos estaba razonando en las posibles consecuencias de sus actos, pero eso sería otra charla "tranquila" con buena comida y cerveza.
Al sacarlos de su entrada ya preparada, ancló su mano sobre ese cuello, apretando firmemente cuando se dispuso a entrar lentamente en ese interior, gruñendo ante lo apretado que estaba aún con ese anterior jugueteo.
• Maldita sea, como puedes ser tan...
Expone inclinándose sobre esa espalda, su pecho rozaba con esa tela, sintiendo el cuerpo delgado sobre el, apoyando su otra mano en el mueble, al meter en ese interior toda esa longitud, sintiendo como esas entrañas se acomodaban lo mejor posible.
Kurotsuchi clavo sus dientes en ese sofá, intentando soportar esos gemidos, buscando silenciar su propio placer, quizás por vergüenza o solo para sentir intensamente ese tipo de contacto, su vientre se expandió notablemente, un bulto se formó al tener por completo esa erección en su vientre, apretando, deseando que no se fuera esa sensación de llenura que lo hacía ver el cielo.
Kenpachi empezó a embestir, aumentando la velocidad de sus movimientos, disfrutando demasiado dentro de ese hombre que solo quería "conocerlo más" sin embargo, no pensó llegar a ese punto, hundiéndose sin piedad, dejandose llevar, gruñendo a su oído.
• Eres demasiado receptivo, vamos, jadea más fuerte, quiero escucharte, muchacho.
Le indico mientras seguía chocando su pelvis contra esas nalgas morenas, las piernas de Mayuri temblaban, estaba al borde de otro orgasmo, ya perdió la cuenta de cuántos han sido, abriendo la boca y volteando a ver al mayor, jadeando, atreviéndose a seguir el ritmo.
❝ ─ No te detengas ~, No te atrevas, no quiero que lo hagas nunca, lléname, lléname ahora mismo, preñame ~
Sus palabras eran prácticamente una orden entre jadeos y gemidos sonoros, Kenpachi siendo tan obediente como un caballo desbocado, se retiró de ese interior, haciendo que Mayuri se sentará de frente, a el, empezando a bombear esa erección a plena vista.
• ¿Quien te crees para darme órdenes?
Pregunta, pero aún así hay un desafío ferviente en su voz, Kurotsuchi no puede dejar de mirar a Zaraki con un enfado sembrado por la sensación de vacío.
❝ ─ ¿Acaso un anciano como tu no puede seguir una simple sugerencia? ¿O ya no puedes venirte, eh?


















