Acabo de terminar de leer Cointeligencia, un libro escrito por Ethan Mollick, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania, a quien he seguido la pista desde hace algunos meses. No haré un resumen exhaustivo del texto (¡para eso está ChatGPT, que lo hace mil veces mejor!), pero quiero invitarte a leerlo y a que podamos conversar sobre las ideas que propone. Ya sea porque eres un entusiasta de la tecnología, o porque te preguntas si tu trabajo podría ser reemplazado por una máquina, o simplemente te interese el tema, este libro ofrece una carta de navegación clara y sencilla para construir una mirada informada sobre la IA. Te comparto cuatro elementos con los que quiero invitarte a incluir este libro en próximas lecturas:
Es una guía de navegación para entender la IA
Cointeligencia nos brinda una visión comprensiva de qué es la inteligencia artificial, cómo funciona, de qué manera impacta nuestro día a día y hacia dónde se dirigen las sociedades en la nueva era de la IA. También, nos ayuda a superar visiones apocalípticas, reevaluar especulaciones infundadas y avanzar hacia una adopción responsable, creativa, crítica y vigilante de esta tecnología. Además, ofrece un conjunto simple pero poderoso de claves para construir criterios de uso que permiten sacarle el mayor provecho posible a la IA.
Nos brinda una idea poderosa para relacionarnos con la IA
A través del concepto de cointeligencia, Mollick nos invita a pensar en un estado de vinculación y trabajo coordinado entre los seres humanos y las máquinas, una simbiosis que expande nuestras habilidades y posibilidades, sin perder de vista la importancia de un uso consciente y reflexivo.
Nos invita a que pensemos y actuemos más
En lugar de una sumisa subordinación a la IA, el autor nos propone esta como una oportunidad para que florezca la agencia humana: podemos orientar el curso de desarrollo de los eventos, podemos anticiparnos y modelar los futuros hacia los que queremos se dirija el desarrollo de esta tecnología. Asimismo, nos recuerda que tenemos el lugar protagónico en todo este asunto, porque somos nosotros quienes tenemos la capacidad de analizar, reflexionar y evaluar los resultados generados por la IA (esto es, ser los humanos en el bucle, en palabras del autor).
Nos recuerda que la IA es un espejo de lo que somos
La IA está diseñada a nuestra semejanza: refleja nuestros valores, prejuicios y sesgos, al igual que nuestra cultura e historia, con todo lo bueno, pero también con todo lo malo y por ende, debemos adoptar una actitud creativa y propositiva que permita un desarrollo inclusivo, sustentable, ético y responsable de esta tecnología, que recoja y reconozca más voces y experiencias humanas en lugar de lo contrario, y que se convierta en una herramienta que nos ayude a cerrar brechas de inequidad y alcanzar sociedades más equitativas y justas.
Con la llegada de la IA, la humanidad se aventura a navegar aguas desconocidas, sin tener del todo claro la ruta y condiciones del viaje. Pero mientras navegamos, aprendemos y desarrollamos las destrezas necesarias que nos permiten timonear mejor la nave. Lo único cierto para los tripulantes es que solo queda continuar la travesía, porque, a este punto, ¡es imposible que el barco vuelva al puerto del que partió!
Y tú ¿cómo estás navegando en este océano de la inteligencia artificial?














