Como nunca me creo del todo la realidad, al presentarme los papeles del divorcio, imaginaría que solo son una manera sutil de decirme que debo mejorar.
¿Yo? ¿En qué?
Entonces me tiraría berreando al suelo delante del coche, atascando el garaje, para no dejarla salir hasta que recapacitara. La policía me levantaría por la fuerza ante el asombro de mis vecinos, comprensivos con los males de amor, que llegarían tardísimo a trabajar.
¡Si llego a ser yo, te paso por encima, imbécil!
Acamparía en un santuario en el portal hasta que las velas pegaran fuego a nuestras fotos y me echaran. Le daría la tabarra a nuestros amigos para que intercedieran por mí.
¿Le dirás que la quiero, que prometo ser firme y cariñoso, misterioso y romántico, estable y espontáneo, y que me pondré al día con el bricolaje?
Agus, eso último no se lo cree nadie.
Si fracaso arrastrándome, probaría a ser competitivo. Cada segundo de mi fin de semana con los niños debería ser único. Los pasaríamos de acampada, en el zoo, en el parque de atracciones, nos tiraríamos de puénting, en paracaídas y hasta los empujaría desde altísimos precipicios marinos sin avisar.
Pero ¿papi…?
¿A que el nuevo novio de tu madre no es tan guay como yo? ¿Eh? ¡Díselo a ella! ¡Y aparta, que ahí va tu hermana!
¡Ah!...
Y me pasaría meses dándole la brasa con que el coche es tan mío como suyo. ¿Por qué se lo ha quedado ella?
¿Porque soy yo quien lleva a los niños al cole?
Pero me pondría tan irracionalmente pesado que me daría las llaves. Y entonces me sentiría miserable. Se las devolvería. Las rechazaría. Así que le pegaría fuego al coche para demostrar que a mí no me interesan las cosas materiales, que lo único que quiero es que ella me quiera.
Mamá, ¿ese que ha explotado era nuestro…?
Sería el peor de los divorciados porque me sé incapaz de hacer estas cosas.
Ojalá pudiera. Ojalá me volviera así de loco intentando recuperarla.
Pero, en vez de ser valiente, si me pusiera los papales del divorcio delante, negociaría beneficios, firmaría y, sobre todo, fingiría que no pasa nada y que no duele.