📝 Estoy en el Hospital de Torrevieja para hacerme un tacto rectal.
Son de esas cosas que, no me preguntes la razón, he ido posponiendo.
Hasta que este verano, abusando del vino blanco frente al atardecer mediterráneo, Fernando me confiesa:
—No lo puedo retrasar más.
—¿Quieres que vayamos juntos? —me río.
Borracho parece buena idea. La desarrollamos. Total, la parte consciente que queda de mí sabe que es imposible que nos realicen la prueba a la vez.
Pero no cuento con que sus hijos son unos guasones inteligentes y encuentran el camino. Le piden a su madre que mande un whatsapp a su vecina enfermera.
—¿De verdad le van a meter un dedo por el culo a papá? —pregunta mi hija con ilusión.
—¡Sí, toma! —celebra el niño.
Me gusta tanto verlos felices…
Así que aquí estamos Fernando y yo, frente a frente, tumbados de lado en dos camillas pegadas, con el culo al aire y cogiéndonos de las manos.
—Tu médica parece una yegua.
—Y la tuya, un dromedario.
Ambas se nos acercan por detrás. Veo satisfacción de género en la cara de su sodomizante doctora. Tiemblo pensando que también la mía me acecha por la espalda. Siento gel frío en mi ano. Me contraigo. Yo había dejado de beber en público por este tipo de cosas. Pienso que ya nunca recuperaré la dignidad. Algo duro me tantea. Cierro los ojos, aprieto las manos de Fernando. Él se agarra a las mías y…
Y tengo una ligera y agradable erección.
Vaya. En un segundo entiendo lo inexplicable y lamento que suceda tan rápido. Avergonzado, observo a mi amigo, pero en su priápica sonrisa reconozco mi propia felicidad.
Le pregunto a mi uróloga si no prefiere asegurarse, que luego vienen los disgustos. O podríamos intercambiar doctoras, por eso de la segunda opinión… Pero las de ciencias son intratables.
Despechadnos si queréis, que os amaremos románticamente.
Y es que, según se tomen las cosas, hasta que te metan un dedo en el culo puede ser divertido. Lo difícil de verdad es estar aquí, esperando los resultados.
—Si uno de los dos ha de tener cáncer, prefiero ser yo.
—Yo también prefiero que seas tú.
—Tranquilo: te llevaré flores.