MUERTE RIMA CON SUERTE
He jugado desde hace un par de años a ser critica literaria de la mano de mi persona favorita, hemos crecido en la literatura descubriendo tesoros y a veces fallando en ciertas elecciones. Sin embargo, está es la primera vez que me sumerjo de manera académica y ha sido difícil elegir una obra de la cual hablar.
Entonces, hice un recorrido mental por los, a mi parecer, mejores y peores textos literarios que había consumido, terminé decidiéndome por literatura contemporánea y nacional, una obra bastante reconocida con su propia película y serie, que ha generado impacto y reflexión con respecto a la violencia del narcotráfico en Medellín. Estoy hablando de la obra que llevó al literato y cineasta colombiano Jorge Franco a ganar la Beca Nacional de Novela del Ministerio de Cultura: Rosario Tijeras publicada en 1999, una novela que relata en voz de Antonio, el parcero de Rosario, como lo diría ella misma, las aventuras y vivencias de una joven encantadora, misteriosa y vengativa que está inmersa en una sociedad rota e implacable de la que no logra salir.
Sinceramente, en un principio no me hubiera interesado en esta obra, porque he de admitir que si soy de las que juzga al libro por su portada y la edición de Plaza & Janés (que tengo en mi casa) no es la más llamativa, ni se asemeja al contenido de la novela. Y aunque había escuchado sobre Rosario Tijeras, no es el tipo de literatura que suelo leer. Hace poco estábamos organizando la biblioteca de la casa y mi mamá me la recomendó, dejé la obra como un algún día de esos que no esperas firmemente en que se cumplan, pero recién había terminado otra novela y tenía hambre lectora, así que decidí, un lunes por la noche, darle una oportunidad mientras me prestaban otro libro que si esperaba ansiosa.
Fue así, como me bastó leer la primera oración: “Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte” (Franco, 1999) , para quedar absolutamente enamorada. No puedo engrandecerme por haberla leído en una semana porque es una novela corta, con apenas 196 páginas y una letra grande que cualquiera podría leer más deprisa. Es una historia cautivadora, de la que te vuelves preso fácilmente, esta es de esas obras de las que no quieres despegarte. Puedo entender perfectamente cómo la volvieron serie y película, porque cada parte explora un aspecto diferente, no se queda en una trama lineal o predecible.
Ya que Antonio está en una sala de hospital esperando el amanecer y alguna respuesta acerca de salud de Rosario mientras recuerda los momentos que vivió con ella, salta del presente al pasado envolviéndote tanto en las historias como haciéndote sentir tan cerca de los personajes, esta obra crea un mundo posible cercano al lector o, mejor dicho, representa el doloroso mundo real de una manera encantadora, al igual que Rosario que lleva el peso de la vida en sus ojos y una sonrisa cautivadora como consuelo. Franco hace un trabajo increíble, muestra en la protagonista todo el dolor de una Medellín y una Colombia destrozada, con tantos problemas como personas.
De la misma manera, otro aspecto que me llamó la atención es el lenguaje que utiliza para cumplir con el objetivo anteriormente mencionado, en la obra no se aparta el lenguaje obsceno y se ve claramente la sociolingüística paisa: palabras groseras y conjugaciones como: “decile”, muestran el contexto cultural en la voz especifica de cada personaje, nos da una mirada joven del conflicto, la problemática no deja descansar al lector, por ello es que genera tanto impacto, porque rompe el corazón de quién lo lee y sin embargo uno lo disfruta, uno también vive ese humor que se encuentra a pinceladas, uno recrea cada espacio en su mente, es una obra fácil de seguir. Creo que cada lector se identificará con alguno de los personajes.
Por otro lado, como nada es color de rosas debo admitir que, aunque esta obra es uno de esos tesoros que encuentro en mi camino como lectora, también tiene algo que me disgusta: continúa con esa secuencia de la imagen de la Colombia de Pablo Escobar, del país que no tiene biodiversidad y una riqueza impresionante. Es muy triste saber que haya tanto potencial y sigamos en el marco de la violencia de la que nadie se salva.
Pero con todo ello, siendo una novela cruda, porque relata sin pudor los momentos de sexo y violencia, además del lenguaje que utiliza, la recomiendo para jóvenes y adultos, cada quién le dará una mirada distinta. Es una obra que abre los ojos, que representa un despertar, un darse cuenta de cuánto tenemos que cambiar, nos hace ver que estamos más cerca de Rosario de lo que parece, nos envuelve. Es una novela que volvería a leer y que me gustaría que más adolescentes se dieran la oportunidad de conocer, seguro se enamoran tanto como yo.











