📸 "Alegoría del verano" y "Alegoría del Otoño" por Máximo Juderías (1867-1951).
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📸 "Alegoría del verano" y "Alegoría del Otoño" por Máximo Juderías (1867-1951).
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Los Bridgertons serie Vs Los libros
Esta claro que esta serie lo único que tiene de asemejanza con los libros son; el titulo, los personajes y una que otra cosa, pero desde la historia (que debo decir manejaron a SU antojo) sin respetar que estamos hablando del siglo XIX en donde todo lo que valía en la alta sociedad era una buena reputación y, (en el caso de las mujeres) un buen matrimonio concertado y, no, no todos los matrimonios eran concertados o por un bien socioeconómico.
Los matrimonios por amor eran muy escasos (no digo que no sucedieran), pero, no obstante, eran dificiles de ver. Porqué quien elegía el futuro de aquella señorita era el padre de familia o, en este caso de los Bridgerton, el primer varon de la familia (Anthony Bridgerton) y vemos como Jass Brownell hizo lo que le vino en gana con la historia del libro. Repasemos la época de 1800 que queda bastante constada en grandes historias escritas por Jane Austen, Julia Quinn, Nuria Rivera entre otras más que han escritos libros romanticos de estas epocas o parecidas, pero queda claro que una de las escritoras más reconocidas era Jane Austen que dejo plasmado en tinta como era los matrimonios, las leyes y politicas de aquella epoca (quien mejor que ella para decir cómo realmente era su época).
1813, Mayfair, Londres
Para las familias de élite, la oportunidad perfecta para encontrar cónyuges adecuados era durante la llamada Temporada de Londres, cuando todos los que eran alguien acudían a la ciudad. La temporada duraba entre el invierno y la primavera, cuando el Parlamento estaba reunido en Londres. La alta sociedad aprovechaba su estancia en la ciudad para ver y ser vista en un torbellino interminable de bailes, asambleas, cenas y entretenimientos. De este modo, la Temporada actuaba como un "mercado matrimonial" para la élite. Según Holloway, la edad media para casarse era de 24 años para las mujeres y 26 para los hombres, aunque algunas las casaban ya a la edad de 18 o un poco más jovenes.
Las jóvenes de familias adineradas o bien conectadas hacían su debut formal en la sociedad haciendo una reverencia al monarca. Después de esta presentación formal en la corte, las debutantes participaban en la temporada, una serie de ocasiones sociales en las que podían entablar amistades duraderas con otras mujeres jóvenes de élite y conocer maridos igualmente ricos y bien conectados. Una debutante se consideraba especialmente exitosa si se comprometía después de una sola temporada, aunque en el siglo XX la mayoría de las debutantes participaban en al menos dos temporadas sociales y buscaban más logros y obras de caridad que eventuales matrimonios.
El término debutante o ‘deb’ proviene del francés y hacía referencia a las ‘principiantes femenina’. Las edades de las debutantes variaron a lo largo de la historia, pero generalmente se encontraban entre los 16 y los 18 años.
Los preparativos para la Temporada duraban varios meses antes de las presentaciones. Los debutantes tenían que aprender un idioma extranjero y perfeccionar su forma de bailar, su comportamiento y la importantísima reverencia real.
Un nuevo guardarropa era esencial. Cada debutante necesitaba un mínimo de seis vestidos de baile, de los cuales uno debía ser blanco para el Baile de la Reina Carlota en mayo. Dos o tres de los vestidos tenían que ser largos y relativamente formales para los bailes más importantes de Londres; los otros podían ser cortos, para bailes en el campo. También necesitaban varios vestidos de día en seda o gasa, adecuados para Ascot, Henley o el 4 de junio en Eton. Otras necesidades eran zapatos, guantes, bolsos y especialmente sombreros…
Una vez que comenzaba la temporada, había meses de funciones sociales casi constantes, como almuerzos, tés y bailes de debutantes. Las fechas de estos eventos tenían que elegirse cuidadosamente para evitar conflictos entre sí. Cuando la temporada londinense llegaba a su fin a mediados del verano, había fiestas y bailes en las casas de campo, y una temporada escocesa en otoño. No todas las debutantes participaban en toda la temporada. Para quienes lo hacían, había eventos sociales casi constantes desde marzo hasta octubre y oportunidades para hacer nuevos amigos y conocer a posibles esposos.
La presentación de las debutantes en la corte británica se volvió mucho más forma durante el reinado de la reina Victoria. Un manual de etiqueta de 1859 de James Hogg, The Habits of Good Society, establecía que además de los miembros de la aristocracia: “Se pueden presentar las esposas e hijas de clérigos, de oficiales militares y navales, de médicos y abogados. Estas son las profesiones aristocráticas… Las esposas e hijas de los comerciantes o de los hombres de negocios (excepto los banqueros), no tienen derecho a presentación.”
Las herederas estadounidenses más ricas de finales del siglo XIX y principios del XX aspiraban a presentarse en la corte británica, donde podían encontrarse con aristócratas terratenientes que buscaban esposas con fortunas independientes. Dado que solo una mujer que había sido presentada en la corte podía recomendar una debutante para la presentación, las mujeres aristocráticas con títulos, pero con pocos recursos financieros, a veces aceptaban pagos de familias ricas en ambos lados del Atlántico para facilitar la presentación de una debutante en la corte.
Según el ritual de la corte, las debutantes eran convocadas a los salones de la reina Victoria, en el Palacio de St. James, para hacer su entrada en sociedad. El código de vestimenta era el elaborado vestido de corte blanco largo con cola de diez pies (unos tres metros), velo blanco, el tocado de plumas de avestruz y guantes blancos hasta el codo”.
Los debutantes pasaban meses practicando sus reverencias formales, la rodilla izquierda bloqueada detrás de la rodilla derecha y descendiendo lentamente mientras miraban hacia adelante sin el menor tambaleo. Luego debían retirarse sin darle la espalda a la reina y sin tropezar con la cola del vestido. ¡Toda una hazaña!
Podemos ver como era una época rigida por sus tradicciones y costumbres. Las familia se cuidaban muchos de los escandalos en sociedad. ¿A que me refiero? Bueno la incongruencia de muchas historias que han metido en esta serie... para las amantes de esta época como lo soy yo, me parece una total falta de respeto que por querer meter temas que hoy en dia se manejan con total libertad quieran hacerlo en un siglo XIX donde la homosexualidad o incluso las familias de color no ostentaban un titulo como;
Rey o reina. Es el más importante y lo lleva el soberano de la monarquía británica, que en este caso es el rey Jorge III.
Príncipe o princesa. ...
Duque o duquesa. ...
Marqués o marquesa. ...
Conde o condesa. ...
Vizconde o vizcondesa. ...
Barón o baronesa.
No estoy contra la diversidad o inclusión, pero molesta cuando a fuerzas quieren meterle a uno la inclusión forzada. Si van hacer una serie basada en libros respeten la historia tanto del libro como de los personajes, pero es mi humilde opinion y sin animo de ofender la sensibilidad de nadie, pero como siempre digo; las cosas como son. Y me parece una total falta de respeto contra la escritora hacer semejante cambio a la historia. A mi parecer esta serie lo unico que tiene de parecido al libro son dos u tres cosas, pero me queda claro que de ahora en adelante haran lo que le de la gana irrespetando la historia e incluso a sus personajes.
1890 Colombia, portrait of Juana Ortiz de Garay by Epifanio Garay. Colección Museo Nacional, Bogotá . . . . . . #HistoricalGarments #CostumeDesign #HistoricalFashion #DressHistory #CostumeHistory #FashionHistory #HistoriaDeLaModa #HistoireDelArt #OutfitDetails #HistoricalCostuming #VintageStyle #ColombiaModa #SigloXIX #1890sFashion https://www.instagram.com/p/CmFG8LLv1pA/?igshid=NGJjMDIxMWI=
Human Motion in Relation to Adaptive Appliances.
Collage and ink on paper, 2022.
EL SIGLO XIX ESPAÑOL EN EL CINE
LA IGLESIA DE SAN JUAN DE DIOS DURANTE EL RODAJE DE LLANTO POR UN BANDIDO
Si preguntáramos a unos jóvenes españoles qué han conocido de la historia de España a través del cine, posiblemente la respuesta sería que muy poco. Lamentablemente la respuesta en caso de que la pregunta se extendiese a la historia de los Estados Unidos sería otra y seguramente dirían que el cine yanqui les ha acercado a la conquista del Oeste, a la segregación racial, al nacimiento de las mafias, a la intervención norteamericana en las dos guerras mundiales, en la guerra de Corea o en la de Vietnam, al nacimiento del movimiento hippie; todo ello a través de personajes reales o ficticios en numerosísimas películas salidas de las factorías de Hollywood. Esto no se debe solo a la colonización cultural a que estamos sometidos en gran parte de Europa sino también a la falta de iniciativas culturales o políticas de nuestros cineastas y dirigentes.
Si nos circunscribimos solo al siglo XIX los conocimientos de los españoles en general – no solo de los jóvenes –son escasísimos y desgraciadamente el cine poco ha aportado para menguar esa pobreza cultural. Poco, muy poco, es lo que sabe un joven español de Trafalgar, de Pepe Botella, de “La Pepa”, de “El Deseado”, de las guerras carlistas, de “La Gloriosa”, de la I República, de Amadeo de Saboya, de los espadones Riego, Prim o Espartero, de la Restauración borbónica o de la pérdida de las colonias.
El siglo XX en nuestro país fue muy rico en acontecimientos, algunos tan dramáticos como la guerra del 36. Sin embargo, muchos desconocen que el siglo XIX fue mucho más accidentado, doloroso y trágico que el XX, con algunas guerras civiles y otras no civiles, que fueron incluso más inciviles, como la llamada de la Independencia o las carlistas, que la casi omnipresente guerra civil de 1936-1939.
A la presencia del siglo XIX español en nuestro cine vamos a dedicar el capítulo de hoy. El séptimo arte podía ser perfectamente un vehículo para ampliar el conocimiento de nuestra historia. El cine no lo ha hecho, pero en gran parte sí lo ha hecho la literatura desde la más conservadora (Palacio Valdés, padre Coloma, Pedro Antonio de Alarcón) hasta la más progresista (Clarín, Pérez Galdós, Pardo Bazán, Blasco Ibáñez).
Pero si el cine no sabido o no ha podido acercarnos a los acontecimientos del siglo XIX, la televisión sí lo ha logrado en parte, con series de buena factura y que tuvieron en general un éxito indudable (Curro Jiménez, Los pazos de Ulloa, Mariana Pineda, La Barraca, Los desastres de la guerra o Prim el asesinato de la calle del Turco).
En una somera revisión y dejando al margen engendros como Aquí llega Condemor o El liguero mágico he seleccionado 21 películas que atendiendo a las diferentes situaciones históricas podemos clasificar así:
GUERRA DE LA INDEPENDENCIA: A pesar de ser uno de los recursos más recurrentes del patrioterismo más primario (recordemos la “Oda al 2 de Mayo”, de Bernardo López) tampoco se ha abordado mucho en el cine, aunque sí en la literatura.
-AGUSTINA DE ARAGÓN, de Juan de Orduña (1950). Un clásico de los años 50, con Aurora Bautista. Una superproducción de buena ejecución fílmica y que es la exaltación del patriotismo español en aquellos años de aislamiento internacional de nuestro país.
-SANGRE DE MAYO, de José Luis Garci (2008). Floja adaptación de los Episodios Nacionales de Galdós, con los sucesos del 2 de Mayo.
GUERRAS CARLISTAS: Tres crueles guerras carlistas y las implicaciones políticas de los bandos en acción (liberales frentes a ultraconservadores) con las dos Españas ya activadas y que solo han aparecido y de forma colateral en aisladas películas sin entrar en profundidades ideológicas.
-LAS AGUAS BAJAN NEGRAS, de José Luis Sáenz de Heredia (1948). Melodrama rural ambientado en la primera guerra carlista y al que se le han caído los años.
-ALMA ARAGONESA, de José María Ochoa (1961). Otro melodrama familiar, en este caso ambientada en la última guerra carlista.
RESTAURACIÓN BORBÓNICA: Tres casas reales diferentes durante el siglo, abdicaciones, exilios y restauraciones solo dieron esencialmente para dos películas tipo folletín rosa.
-¿DÓNDE VAS, ALFONSO XII?, de Luis César Amadori (1958). Uno de los grandes éxitos del cine español en los años 50 con Vicente Parra y Paquita Rico en los papeles estelares. La película, correcta en lo formal, es solo el folletín amoroso del joven rey y su desgraciada prima María de las Mercedes. Por supuesto que nada de contexto ni análisis social o histórico. (Personalmente recuerdo haberla visto con mis mayores en Sevilla en un cine – Rialto - ya desaparecido, en una sala enorme y completamente abarrotada).
-¿DÓNDE VAS TRISTE DE TI?, de Alfonso Balcázar y Guillermo Cases (1960). El rey viudo (Vicente Parra es Alfonso XII de nuevo) vuelve a casarse. Confirmación de que segundas partes nunca fueron buenas (no lo digo por el casamiento sino por la película).
PÉRDIDA DE LAS COLONIAS:
En el siglo XIX España pierde todo su imperio colonial americano y asiático. El cine prácticamente solo ha hecho referencia a un episodio con dos versiones diferentes.
-LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS, de Antonio Román (1945). Un más que correcto cine épico que se deja ver todavía. Magnífica la canción “Yo te diré” con la voz maravillosa de Nani Fernández. Como curiosidad hay que señalar que la mayor parte de la película fue rodada en el Jardín Botánico de Málaga.
-1898.LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS, de Salvador Calvo (2016). Buena superproducción con menos patrioterismo que la anterior (a pesar de todo me quedo, cinematográficamente hablando, con la de Román).
BIOGRAFIAS: Todo un siglo con abundantes figuras de signo positivo o negativo solo ha dado para ofrecer una película dedicada a la vida de un bandido redimido y otra al gran artista de ese siglo.
-LLANTO POR UN BANDIDO, de Carlos Saura (1964). La segunda película del director aragonés es una aceptable visión del bandolero reconvertido, José María El Tempranillo, natural de la pedanía de Jauja perteneciente a Lucena, pueblo en el que se rodó la secuencia de la boda en una plaza muy cercana a mi casa, por lo que tuve la oportunidad de conocer de cerca lo que era un rodaje de cine. Posiblemente esta película se acerque más que la gran mayoría de las otras aquí referidas a las circunstancias políticas y sociales de la época.
-GOYA EN BURDEOS, de Carlos Saura (1999). Personalmente creo que es de lo mejor realizado por Saura. Un anciano Goya (Paco Rabal) no acerca a los avatares de su vida. Destaca especialmente la fotografía de Vittorio Storaro. (No incluyo en esta selección Los fantasmas de Goya por varios motivos: es una producción esencialmente norteamericana, se desarrolla en 1792 y además es …muy mala).
FOLCLORE: No podía faltar en nuestra selección la aportación del folclore y las folclóricas al cine sobre el siglo XIX.
-LA VERBENA DE LA PALOMA, de Benito Perojo (1935) con el insufrible Miguel Ligero. Una de las tres versiones que se han hecho de la popular zarzuela (las otras son de 1921 por José Buchs – no entiendo cómo se podía abordar un musical en pleno cine mudo – y otra de1963 por Sáenz de Heredia). Un clásico del cine de la II República que durante la guerra se estuvo pasando en los dos bandos.
-CARMEN, LA DE TRIANA, de Florián Rey (1938). Una película que se merece por sí misma un capítulo y que Fernando Trueba la glosó en La niña de tus ojos en 1998. En plena guerra civil y con los estudios de cine en zona republicana, en el bando rebelde optan por realizar coproducciones con Alemania (con la Alemania nazi); allí se fue el matrimonio Imperio Argentina y Florián Rey para realizar esta versión de Carmen (en este caso sí la de Mérimée). Se realizaron dos versiones y merecería la pena ver la alemana y escuchar no solo hablar a Imperio Argentina sino también ¡cantar en alemán! Por lo demás es un producto folclórico que ha quedado bastante fosilizado.
-LA LOLA SE VA A LOS PUERTOS, de Juan de Orduña (1947). La primera vez que la obra de los Hermanos Machado se lleva al cine para mayor gloria de Juanita Reina ya que esta película significó su consagración como tonadillera y artista de cine (prefiero en este caso este término al de actriz).
-LA VIUDITA NAVIERA, de Luis Marquina (1961). Aquí el autor del guion es el gaditano José María Pemán. Los productores aprovecharon el éxito de Paquita Rico en ¿Dónde vas…? para realizar, con más pena que gloría, esta comedia costumbrista
-LA LOLA SE VA A LOS PUERTOS, de Josefina Molina (1993). Bastante más floja que la primera versión a pesar de contar con Rocío Jurado y Paco Rabal.
SOCIEDAD: Digo bien: sociedad y no política pues no se ha abordado la riquísima historia política del siglo XIX español. Algo de costumbrismo y poco más, aunque en términos cinematográficos estrictos posiblemente en esta sección encontremos las películas de más calidad.
-EL CRIMEN DE LA CALLE DE BORDADORES, de Edgar Neville (1946). Comprendo que tengo debilidad por Neville, pero su cine cada vez me convence más. En este caso estamos ante un thriller costumbrista madrileño que nos acerca a los usos sociales del siglo que nos ocupa. Una buena película siempre recomendable.
-PEQUEÑECES, de Juan de Orduña (1950). Una de las superproducciones españolas de la época; Orduña sigue con Aurora Bautista y desarrolla un melodrama basado en la obra del mismo título del Padre Coloma y ambientada en el reinado de Amadeo de Saboya y en la I República. Con los años quizás lo más destacado que haya quedado de ella sea la magnífica factura de la película.
-AMANECER EN PUERTA OSCURA, de José María Forqué (1957). Una de las escasas películas con cierto contenido social. Destaca la actuación de Paco Rabal que, curiosamente, aparece en varias de las películas seleccionadas en este trabajo, lo que muestra como vivía su época de máximo esplendor. Sigue siendo una película válida actualmente. La película está rodad sobre todo en Ronda y Málaga destacando una sui generis procesión de Jesús el Rico.
-SOLO PARA HOMBRES, de Fernando Fernán Gómez (1960). Una comedia magnífica en la que adapta la obra de Miguel Mihura “Sublime decisión”. Particularmente me parece la mejor de todas las películas aquí seleccionadas. Fernando Fernán Gómez y Analía Gadé realizan una gran labor interpretativa y nos enseñan en forma de sátira la sociedad de finales del siglo XIX, centrándose especialmente en la situación de la mujer. Más profunda de lo que aparenta y divertidísima. Muy recomendable.
-FORTUNATA Y JACINTA, de Angelino Fons (1969). Una adaptación de Galdós fallida, sobre todo si se la compara con la serie de televisión de Mario Camus.
-VOLAVERÚNT, de Bigas Luna (1999). Un correcto thriller ambientado en el reinado de Carlos IV y con un casting de primera categoría: Aitana Sánchez-Gijón, Jorge Perugorría, Penélope Cruz que no sirve para completar una gran película.
Hasta aquí este pequeño repaso del tratamiento que el cine ha dado al siglo XIX de nuestro país. Sigo pensando que queda mucho, muchísimo, por desarrollar y si bien no disponemos de archivos audiovisuales de ese siglo para los documentales, para la ficción permanecen casi vírgenes personajes y hechos que marcaron esa época. Esperemos que en los próximos años las productoras y los directores de nuestro país se embarquen en esas historias. Material tienen en abundancia.
11/4/2020
Acuarela de @sithralis con los protagonistas de 𝐋𝐀 𝐒𝐀𝐍𝐆𝐑𝐄 𝐃𝐄𝐋 Á𝐑𝐁𝐎𝐋 𝐀𝐙𝐔𝐋 ⚜️🩸🏰🥀🏳️🌈🌾🍂⚜️ #acuarela #ilustracion #novelagrafica #watercolor #camiloponce #sithralis #jcmora #lasangredelarbolazul #comic #literatura #francia #sigloxix #lgtbespaña #vampiros #belhetre #personajes #misterio #bookstagram #cover #diseñodepersonajes #lecturasrecomendadas #arte #artista #reseñasdelibros #romancelesbico #igreaders #bookstagramespaña #bookworm #novelalgtb #librosrecomendados (en Worldwide) https://www.instagram.com/p/CPNVwGylCvP/?utm_medium=tumblr
Quiero que todos los amantes muertos oigan nuestras risas y se entristezcan. Quiero que un soplo de nuestra pasión remueva su polvo, despierte sus cenizas y que los haga sufrir.
“El retrato de Dorian Gray”, Oscar Wilde