en nueva york – el pasillo largo y silencioso del metro en times square, los hombros rozándose sin querer.
A pesar de haber caminado ese trayecto incontables veces, nunca parecía acostumbrarse a los laberintos neoyorquinos o tal vez era que siempre vivía con la cabeza en cualquier lado, impidiéndole procesar todo lo nuevo que veía. El roce contra una anatomía extraña fue cosa de nada, pero con el despiste que traía encima, bastó para que se manchara la camiseta con parte del café que llevaba en la mano. “A la basura, Oasis” se lo tomó con gracia, riéndose por lo bajo. “Disculpa, no te vi. Dime que no te ensucié, por favor” frunció un poco el ceño, en lo que estudió mejor sus facciones. “¿No nos hemos visto antes?” porque tenía la impresión de que sí.
@mcvrae













