CONVERSACIÓN PRIVADA › ( 01 / 03 )
se ha escabullido lo suficientemente lejos del set para el documental, infiltrándose en un camerino en desuso; el tipo de sitio al que nadie va si no tiene una razón específica, lo que lo vuelve el escondite perfecto. dejó la luz apagada para no delatar su presencia, aunque la claridad que entra por la ventana basta para orientarse en el espacio. de todos modos, no planea quedarse mucho; aprovechó el descontrol por lo de amelia para escaparse y volver antes de que lo extrañen. con agilidad que es más bien experiencia, prepara un par de líneas sobre la mesa frente al espejo. su respiración se congela cuando la puerta se abre de golpe. alza la mirada, entonces suelta el aire despacio al reconocer a clyde. no es la situación ideal, pero mejor él que varios de sus compañeros. mejor él que alguien del equipo. ' bueno, no te quedes ahí parado... cierra la maldita puerta. ' que entre o se largue, le da igual. no está enojado, simplemente tiene urgencia de acabar lo que empezó.
@clydcs
El caos desatado afuera propició la oportunidad perfecta para desaparecer del mapa. Era imperativo que escapara de ahí antes de que perdiera la cabeza, porque si una maldita sobredosis no le daba el ansiado regalo que esperaba, entonces sería el asunto de los Melbourne lo que terminaría por matarlo. O quizá rematarlo; no era como si se sintiera muy vivo, después de todo. Los pasillos se le hicieron interminables en la huida y solamente se sintió a resguardo cuando se adentró en la habitación más desolada que halló, pero nunca previó encontrarse con compañía, en el camerino inundado de olor a humedad. Reconoció a Leon a contraluz, aun antes de escuchar su voz. Quería algo de soledad para recomponerse, pero por lo menos era alguien familiar. Al menos era él. Si cerró la puerta detrás de sí con discreción y no de un azote limpio, fue por mera consideración. Porque estaba ahí para hacer lo mismo, porque ya no sabía hacer otra cosa. “¿Qué ya no compartes?” fue lo único que dijo, sin intención de interrumpirlo de nuevo o reclamarle nada, recargándose contra una pared cercana mientras revolvió con afán el interior de sus bolsillos. Tenía sus propios planes al margen de los de él y estar limpio no era uno de ellos.



















