Adentrémonos en la calle, en las zonas más desprotegidas y en consecuencia, en el caldo de cultivo generado por Internet; aunque la mayoría de los protagonistas inciden en que “no hacen Trap”, lo cierto es que 2013 ha dibujado una pequeña escena de Rap callejero y (quizá por casualidad) con la vista puesta en la ciencia Brick Squad, una serie de jóvenes que a pesar de no sentirse plenamente identificados con la estética street de Atlanta o drill en Chicago, coinciden anecdóticamente con el sonido más barato, intrigante y macarra de los Gucci, Young Scooter o Chief Keef
Ellos son claramente el nuevo horizonte en una anticuada industria Rap en España: dominan el juego y condiciones virtuales, corresponden con las necesidades cada vez más altas de los usuarios y al igual que Lil B o los Sad Boys, no evitan el presente ni añoran el pasado. Lo estético y las coincidencias de tonalidad o decorado son secundarias: la clave de su importancia y la de los demás sujetos tratados aquí está en la crucial incorporación de nuevas sensibilidades en el Hip Hop, algunas no transitadas y otras completamente olvidadas por los estereotipos que se han alzado con la victoria en los últimos 20 años de su historia.

















