Cuando Flacco encontró a Babyanna, o ella a él, cuando se descubrieron; porque lo más fácil y lógico es pensar que ya se habían visto algunas veces, durante los recorridos acostumbrados de cada uno por la ciudad; cuando se miraron, pues, debió haber ocurrido una explosión: si no en sus cerebros sí en alguna parte de la Vía Láctea; valga la exageración, esta manera de decirlo, ¿se comprende?
Francisco Morales, Poker del hombre triste en la tarde azul.









