No me lleven flores
No se me antojan ni geranios, ni gardenias, ni pequeños y exuberantes tulipanes; En la noche de mi funeral quiero el agua del mar donde me encontré y me perdí, Quiero, entre mis manos, las babosas negras que se colaban en la vieja casa, Anhelo esa tierra empapada de cielo cubriendo mi rostro derrotado, Deseo los restos de excrementos de los animalillos muertos entre mis dedos como finos anillos de novia traicionada. Porque quiero ser piedra, raíz, habitante ciego de esta tierra insípida ¡quiero volverme semilla! Y quiero ser el geranio la gardenia el pequeño y exuberante tulipán. Dejar de ser este cuerpo: ser flor con tallo negro de un jardín marchito bajo el ojo luminoso de la muerte, respirando las esporas de una luna de sangre, que envenene todo, que destruya todo.
Que termine de germinar las cenizas de esta herida tan humana que sufro y cargo desde hace tanto doloroso tiempo.
-Necro Hoffmann












