Día 29 – Four Voice Canon
Esta clase, se trabajó nuevamente la intuición, realizando una vez más la actividad-prueba de la semana pasada, esta vez salió más fluido, pero algunos seguían apresurando los números, dando como resultado, que se siguieran repitiendo algunos números, lo curioso era que era más común este fenómeno por los números finales, de ahí entre 15 y 20. A continuación, se repartió una partitura para cada alumno presente, de primer vistazo, suponías que iba a ser sencillo, al tener en su contenido mayormente “redondas” y “silencios de redondas”.
La partitura “Four Voice Canon” (Canon a cuatro voces), es una obra de poca demanda en cuanto a nivel de lectura y ejecución de instrumento, lo que consumía/exigía mayormente era concentración, pues la intención de la obra era, en 4 grupos en balance en cuanto a rangos de instrumentos, osea, equilibrados: poder estar conectados, siempre atentos en todo momento, incluso si no se está tocando, pues aun así, se logra una conciencia y un “movimiento” grupal, donde todos nos dirijimos en un mismo evento, a la par cada uno.
El primer intento fue un completo desastre, pues todos esperaban una entrada (mi entrada, por ser violinista, y se acostumbra en la música no contemporánea, que el violín mayormente dé las entradas), mi intención no era dar una entrada, simplemente tenía mi instrumento preparado para empezar a tocar, pero todo fue una confusión, esta esperada entrada, carecía de intuición, algo que no entendimos hasta que se nos explicó, y pudimos tener más “conciencia grupal” a la hora de tocar. Sin embargo, aún no se conseguía ejecutar la obra, con la conexión adecuada, pues carecía de concentración grupal.
Conforme avanzaban los intentos, se alcanzaba a observar que, si se conseguía esa concentración grupal, y si se pudo haber logrado, de no ser por un instrumento (o instrumentista) en particular, omitiendo a aquellos que se perdían, este instrumento, no conseguía amalgamarse con el grupo; es decir, la obra requería de cierta dinámica, y aparte el grupo iba con un movimiento, una dirección, y al momento de este instrumento entrar, rompía con todo lo que se generaba. Al final, pudimos correr la obra, lo cual no quiere decir que haya estado perfecta, pero lo que sí quiere decir, es que ya teníamos un poco más en claro, en qué consistía el “Canon a Cuatro Voces” de Craig Sheppard.













