Con estas flores que hoy te traigo
no pretendo cortejarte con encanto,
mucho menos adularte sin reparo,
hoy estas flores son un piropo innecesario.
En ellas va mi más profunda condolencia,
mi compasión perfumada en crisantemos,
mi piedad en cada una de estas gladiolas
y un poco de ilusión para enmarcar esta corona.
Te las dejo junto al pecho, ahí dónde el amor latió,
las rocié con mis lágrimas para que no marchiten pronto,
te las entrego con todo mi dolor y con mi último adiós,
ahí te dejo una nota que dice: descanse en paz nuestro amor.