Tal vez volviéndome físico, investigador, ¡Un óptimo científico!, un virtuoso matemático, podría dar vuelta al pasado en una máquina y aunque no pueda cambiar mi presente, por lo menos vivir en presencia, de nuevo, el momento donde decías que me amabas.
Quizás rezando, con inmensa humildad, con esfuerzo y lucha, con una monumental constancia y perseverancia, con la confianza que tengo de que volverás, quizás de nuevo volvamos abrazarnos y sentir ese no sé que -pero que sentimos hace tiempo- que se siente cuando estás con la persona correcta.
Acaso tengo que escoger un tipo de rima, una métrica, cuántos versos colocare, si será en primera persona del singular o plural, o escribiré en tercera persona y si usare figuras literarias; acaso con un poema, donde hable mi corazón, será correcto para que ¿sientas cariño y simpatía por mí?
Posiblemente sea mejor acudir a la terapia en pareja, ver que trastornos tenemos, como mejorar nuestra comunicación, posiblemente necesitemos un asesor para salvar todo esto.
Hace semanas que no se escuchan de tus labios un te amo, al punto que me sentí incomodo decírtelo por no ser correspondido.
Por la semana ya no hay un “buenos días”, por las noches no se menciona un “descansa, sueña conmigo”.
No existen las interrogantes, cómo estás, ya comiste, cómo esta tu familia. Y molestan aquellas como, qué haces, dónde estás, me amas, me extrañas.
Probablemente ¿No ves que aún sigo aquí? Probablemente cariño, ya no me amas, como te amo yo. Probablemente las cosas las estamos haciendo mal ¿Lo arreglamos? – Cristopher A.RH / Aún quedan ganas.











