Amigo, paso a pasito fuimos labrando nuestro camino, juntos compartimos infinidad de instantes difíciles de olvidar.
Estuviste conmigo en las peores jornadas, fuiste aliento y abrazo sincero y empático.
Nunca me diste la espalda, y supiste ser sincero de frente hasta cuándo erre en mis decisiones.
También estuviste cuando la felicidad nos tocó y la parranda nos dominó, fueron gratos momentos que jamás olvido y que presentes se encuentran en esta amistad que llevamos cultivando.
Porque de eso se trata el amor fraternal, de estar en las buenas y malas, de ser sinceros, sin máscaras, hipocresía y mentira. Para mí, más que mi amigo, eres esa familia que escogí.
PD: Sabes que te amo y se que estoy más que correspondido/a.
Leregi Renga













