A veces pensamos más en lo que nos hace falta o en lo que perdimos y eso acaba con nuestra fe y perdemos de vista lo que Dios nos ha dado. En realidad si pudiéramos anotar las cosas maravillosas que Dios nos ha dado, sus milagros, no terminaríamos nunca, así que lo mejor es recordar las maravillas de Dios, dar gracias y seguir trabajando en lo que nos ha prometido que en su tiempo, con fe y trabajando con perseverancia Dios no las dará.
Contentamiento es estar agradecido por lo que tenemos.









