La fiesta es entretenida y poco a poco, con un par de bebidas encima, comienza a sentirse más cómoda. Lo cierto es que no se encuentra acostumbrada a las fiestas, siendo ella quien suele encontrarse detrás de la barra en el bar, termina por ser un absoluto descubrimiento lo bien que se la puede pasar meneando las caderas junto a un desconocido. Sin haber visto rostros conocidos durante toda la noche, no le queda opción que comenzar a entablar conversaciones con la esperanza de encontrar gente con la que compartir la noche. Aquello no era tarea fácil teniendo en cuenta la cantidad de culos borrachos que había en el lugar, pero para la mitad de la noche se encuentra bailando con un muchacho de ojos claros y una sonrisa que rápidamente le robaría el aire a cualquiera, por lo que se siente satisfecha. El contrario no tarda en sujetarle la mano y guiarla hacia las escaleras, ella estando muy segura de lo que sucedería arriba a continuación, se deja llevar con una ligera sonrisa. Sin embargo, no es hasta que van por la mitad de los escalones que cruza la mirada con un rostro conocido, uno que también lograba que el corazón de pronto le fuera a mil. (@serendipitics.)









