[ @serendipitics ]
Al principio el alcohol pasó por su garganta a duras penas mientras bebía de una pajilla: lo peor del mundo. Pero se volvió como el agua al trago numero cinco, y luego...luego perdió la cuenta. Dejo de tener en cuenta las bebidas, o los tamaños de los vasos, en cuanto las lagrimas volvieron a acumularse en sus ojos y sin ser capaz de controlarlas se largo a llorar de todas sus fuerzas. “¿¡Es que no valgo la maldita pena!? ¡La puta madre!” incluso hasta se había puesto a hablar en su característico idioma natal. “¿Dime?” preguntó al tipo a su lado el único que parecía escucharla y tal vez intentaba calmarla. Le acariciaba el brazo de vez en cuando, le decía que todo estaría bien y ofrecía sacarla de allí si quería. “Me siento una tonta” Un corazón roto y tanto alcohol encima no eran buena combinación, cualquier chica lo sabía. Sin embargo ahí estaba, dispuesta a hundirse en su tristeza y en otro vaso. “¡Encima hace meses! ¡Hace meses que me engaña y yo como una estúpida nunca lo note! Quiero decir...estaba raro pero...” a medida que hablaba seguía dando sorbos a lo que quedaba de aquella ¿septima? bebida. “Pero quise creer que era otra cosa y yo--” ni si quiera podía terminar sus frase sin volver a largarse en un incontrolable llanto acompañado de sollozos. Seguramente ahora era un desastre con todo el maquillaje corrido y terriblemente borracha. Que forma tan fantástica de empezar el año.










