Había salido al Jardín de su casa, prefería estar sola por el momento, tratar de canalizar sus emociones, lo que sentía. no podía creer que Yago estuviera muerto. ¿Quién iba a alegrarle el día en el trabajo? ¿Quién la haría reír como él lo hacía? Sin duda las cosas en el trabajo ya no iban a ser las mismas, y lo iba a extrañar mucho.
El silencio de dónde estaba se vio interrumpido al escuchar la voz de su hermana menor, giró su rostro a la dirección opuesta para secar sus ojos y aclaró la garganta para finalmente dirigir con un movimiento su cabeza hacia la dirección de Willow. “Gracias” Respondió con una sonrisa que apenas y podía verse. “¿Que haces aquí afuera?” Cuestionó. “Además de traer un té, claro”