Un amor que se dona
Lecturas del día (13-oct-2020): Ga 5, 1-6 / Sal 119[118], 41.43.44.45.47.48 (R. 41a) / Lc 11, 37-41.
«Con todo, den limosna de lo que hay dentro, y lo tendrán limpio todo» (Lc 11, 41).
El pueblo judío estaba marcado por el seguimiento de costumbres y tradiciones establecidas de generación en generación, así el cumplimiento de la ley y de sus costumbres era una prioridad y tenía que cumplirse, aunque se dejara de lado lo verdaderamente importante para Dios.
Así, la Liturgia de la Palabra el día de hoy nos coloca de presente que en la vida cristiana es más importante la fe y la caridad hacia el prójimo, que la observancia de los ritos guiados por preceptos humanos.
Jesús hoy, nos hace saber que la fe del cristiano se proyecta a través de la caridad, está virtud que nos hace sentir la necesidad del hermano como propia, la misma que nos hace amar al prójimo con el amor de Dios, un amor que se dona y que se entrega dando lo mejor de si, La caridad nos libera de egoísmos y por tanto es una señal de conversión propia del cristiano.
La invitación de hoy sin lugar a dudas es a practicar la caridad, pues como dice el apóstol Pablo “podría tener una fe capaz de mover montañas, pero si no tengo caridad nada soy.” Por tanto antes que ser cristianos de ritos estamos llamados a ser cristianos que trabajan por la necesidad material, social y espiritual del necesitado, a imitación de Jesús, quien siempre estuvo del lado de los que con humildad le reconocieron como hijo de Dios y clamaron su intervención ante las situaciones adversas.
Dad limosna de lo que tenemos, no porque con ello vayamos a resolver todos los problemas, sino porque este es el primer paso de amor al prójimo, de un cristiano que se ha dejado tocar por la bondad y la misericordia de Dios. Hoy por tanto, es un tiempo propicio para bendecir esa situación que nos hizo dejar de pensar en nosotros para pensar en los demás, esa situación en la que hemos reconocido que un hermano necesita de nuestra caridad, esa situación que me ha liberado de pensar en forma egoísta, esa situación que ha logrado que deje de orar por mi para orar por el otro, esa que ha logrado que me libere de apegos materiales para donar lo que tengo en favor de los que lo necesitan.
Por: Andrea Lasso Guerra, Pastoral Provida Parroquia Inmaculado Corazón de María, Barranquilla – Colombia.
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