El encuentro ocurrió a través de la pantalla, una entrevista por videollamada que debía ser profesional, pero el aire se espesó pronto. Yo, Johnny Gonzalez, empecé a relatarle a @sufffocation los detalles de mi historia con @somos-deseos.
Al principio, ella escuchaba con atención periodística, pero a medida que mi voz se volvía más profunda, describiendo cada caricia y cada jadeo de aquel pasado, noté cómo su postura cambiaba. Sus ojos se humedecieron y empezó a morderse el labio inferior mientras yo detallaba la intensidad de los encuentros previos. "Carajo", solté al ver que ella ya no tomaba notas, sino que se reclinaba en su silla, con la respiración entrecortada.
—¿Te excita escucharlo? —le pregunté, bajando el tono.
Ella no respondió con palabras, solo llevó una mano a su cuello y bajó lentamente hacia el borde de su blusa. Mi relato sobre @somos-deseos se convirtió en el motor de su propia urgencia. La vi cerrar los ojos mientras mis palabras describían la piel húmeda y el ritmo frenético; ella comenzó a tocarse por encima de la ropa, gimiendo mi nombre en un susurro que atravesaba los altavoces.
—Johnny... sigue... —rogó, mientras su otra mano desaparecía bajo la mesa.
La entrevista profesional se desvaneció por completo en ese instante. El ambiente estaba cargado de una electricidad que las pantallas apenas lograban contener. A través de la conexión, el relato de lo ocurrido con @somos-deseos parecía haber cobrado una vida propia, transformando el intercambio en algo mucho más personal e intenso.
El silencio que siguió a sus palabras fue pesado, solo roto por el sonido de una respiración agitada que lo decía todo. Fue un momento de vulnerabilidad compartida, donde la narrativa de Johnny Gonzalez logró traspasar la barrera digital, dejando a ambos en un estado de asombro ante la conexión inesperada que acababa de surgir. Al final, lo que empezó como una serie de preguntas y respuestas terminó como un capítulo imborrable en la historia entre Johnny y @sufffocation.
Johnny Gonzalez















