Las diferencias entre sinvergüenzas radicales y ladrones moralistas amenazan con romper el PP
"No es lo que robas sino cómo lo robas", aseguran los éticos
Según todos los observadores, el Partido Popular estaría a punto de desintegrarse en centenares de grupúsculos políticos que verían de manera diferente los métodos para desvalijar a los ciudadanos, si bien todos ellos siguen coincidiendo en que su objetivo principal es extraer todo el dinero del bolsillo de los ciudadanos y moverlo cuanto antes a la ciudad suiza de Ginebra.
“Si esos cientos de grupúsculos llegaran a cristalizar”, advierten los analistas, “no nos dejarían ni la ropa interior para poder salir a la calle a rebuscar en los contenedores”.
La policía teme, además, que los enfrentamientos verbales entre las diferentes corrientes de sinvergüenzas acaben en reyertas y se produzcan heridos. Al parecer, varios estafadores preciosistas le tiraron ayer del pelo a un mangante enmascarado en plena reunión de una ejecutiva provincial del partido. En Valencia, diferentes facciones de bandidos llegaron a empujarse y escupirse entre ellos por desavenencias a la hora de acometer una prevaricación con estafa, tráfico de influencias, escalo y falsedad documental prevista para esa misma tarde. Mientras unos apostaban por la idea de seguir haciéndolo “con gomina y traje, como toda la vida”, otros sugerían despojarse de la corbata y “ponerse algo más cómodo”.