El día está como para entender que la mejor vida se encuentra en la práctica de la presencia y que cuando la costumbre me lleva a volar entre nubes y brisas y vorágines negras siempre hay espacio para renunciar a las alas y dejarme caer y caer y caer hasta sentir con pies firmes el calentón del ahora, del momento, del más preciado refugio después de la verdad.











