A ella, la que sueña, la que escribe, la perdiste...
¿Que pasó?
No te diste cuenta que era la sutil mujer creada de amor y para amar, no supiste que hacer con ella y diste por hecho tantas cosas; y la realidad es que ella estaba a tus pies, mirando como la dejabas de lado y la ignorabas.
Te perdiste de días de sol, noches de poesía, canciones al viento, de tiempo de rosas, romance de luna, mimos al amanecer...
Ahora ella sigue en sus quimeras, libre, en fantasía permanente y esperando que alguien se atreva a amar sus imperfecciones, sus locas creaciones, su destartalada vida, el arte que encierra...
Ni modo, así es la vida.
Leregi Renga









