Los hijos de la finada Mircheva
"Los hijos de la finada Mircheva, segunda parte" nos sumerge otra vez en un ecosistema escénico donde el humor, el absurdo y la tragedia conviven y coexisten a lo largo de toda la presentación. No obstante, esta esperada precuela introduce una alteración en su premisa fundacional: si la obra original nos anclaba en la oscura solemnidad de un velorio, en esta segunda parte o precuela, todo ocurre durante un cumpleaños. El núcleo de la propuesta teatral y la gran apuesta de su dirección reside, justamente, en hacer que la tragedia ocurra en medio de la celebración.
Es claro que el montaje busca volver a impactar al espectador, aunque desde otro lugar completamente diferente. Si bien es innegable que esta operación escénica resulta interesante y disruptiva desde lo conceptual, considero que la primera parte tenía un impacto más potente en la memoria; mientras que aquel “triste” (entre muchas comillas) velorio generaba una incomodidad más cruda, más difícil de esquivar, acá, la tragedia aparece hábilmente envuelta en fiesta.
Pese a este deliberado cambio de tono dramático, uno de los grandes aciertos vuelve a ser el trabajo corporal porque la danza contemporánea atraviesa toda la obra, creando un universo poético donde los cuerpos se desequilibran, se expanden, caen, giran, demostrando que nada aparece como adorno coreográfico para el deleite visual. Lejos de ello, el movimiento siempre está diciendo algo latente. Existe un equilibrio entre los personajes en tanto bailarines, donde cada uno de ellos muestra su psique y personalidad a través de la danza. En el caso de ella, sus movimientos en escena dibujan a una mujer resolutiva, vivaz y decidida. En el caso de él, enfundado en su llamativo traje azul, el registro físico es disparatado, torpe y errático, rebotando por el espacio como un muñeco desbordado por la euforia. Este trabajo con lo físico establece un diálogo dramático con unas actuaciones impecables que trabajan constantemente entre los límites del grotesco, el absurdo y lo patético.
Y a la par de la corporalidad, el vestuario también construye sentido para la narrativa de la obra; toda esa estética inspirada en las décadas del ´40 y ´50 genera personajes exagerados, artificiales, como detenidos en el tiempo. Esta poética visual da la inevitable sensación de que estamos presenciando a una familia que estuviera atrapada en una fiesta eterna que intenta tapar algo que ya no puede ocultarse más.
En cuanto a los elementos inmersivos, el dispositivo participativo aparece una vez más para fisurar esa bendita cuarta pared prescindiendo de esquemas tradicionales, logrando que el público no solamente observe, sino que entre desde antes al código de la obra. El hecho de pedir que cada espectador lleve un globo puede parecer mínimo en la previa, pero funciona en vivo como una forma de integrar al público a esa celebración incómoda. Al final de la jornada, todos terminamos comiendo la torta que es parte de la fiesta.
A su vez, la música, nuevamente en vivo hace una diferencia enorme en la inmersión del espectador. La presencia de la agrupación Shleper Klezmer no acompaña simplemente la escena, sino que la vuelve más intensa, más viva, más inestable. Los músicos logran que la melodía sostenga el clima festivo, pero al mismo tiempo deja aparecer algo melancólico que presagia el final.
En definitiva, nos encontramos ante una pieza teatral que nos vuelve a convocar. Recomiendo esta obra, en gran medida, porque no te deja ocupar un lugar cómodo en la platea. La puesta en escena te invita a la fiesta, te hace llevar un globo en la mano, te hace reír, bailar, participar... y cuando ya estás adentro, irremediablemente atrapado en su red, te obliga a mirar la tragedia de frente.
En definitiva, nos encontramos ante una pieza teatral que nos vuelve a convocar, en gran medida, porque no te deja ocupar un lugar cómodo en la platea. La puesta en escena te invita a la fiesta, te hace llevar un globo en la mano, te hace reír, bailar, participar... y cuando ya estás adentro, irremediablemente atrapado en su red, te obliga a mirar la tragedia de frente.
Elenco: @caporale_sofi; @franciscomayor_pato; @shleperklezmer















