Capítulo 1 : I met you in Paris.
Son las cuatro de la madrugada y aun sigo dando vueltas en la cama. Siento mariposas en el estomago y tengo la sonrisa más tonta dibijada en el rostro ; y todo esto se debe a Nicholas. El que me había quitado el sueño desde hace tanto imaginandome cada noche que lo conocía, y siempre de una forma diferente, pero esta noche, ahí acostada en la cama del hotel junto a Sandra, me dí cuenta que esto no era un producto de mi imaginación, y que no estaba soñando, había conocido a Nick Jonas… Tuve que irme al baño a llorar de la emoción. Suena patético, lo sé, pero no hay mayor felicidad que la de conocer a tu ídolo.
Aun estaba en el baño cuando escuché la alarma, y Sandra se levantó de inmediato. – Ugh, te odio por no tener que venir tan temprano- dijo, con los ojos aun medio cerrados. Yo la miré, pensando que no importaba, pues no había podido dormir ni un minuto toda la noche. – y, ¿qué harás ?- preguntó, mientras se probaba algo en el espejo. – No puedo hacer nada, estoy castigada, ¿recuerdas ?- le dije, volteando los ojos. Ella hizo lo mismo – Oh, Dios ! _______, eres demasiado buena! Hasta parece que eres tontas! Sal con Nick !- Dijo, saltando de la emoción. Mi corazón dió un brincó cuando dijo esto, pero luego me invadió la realidad – Si, claro, iremos a besarnos en la torre Eiffel.- Le dije sarcastica – Sandra, el no va a llamarme, es Nick jonas, y bueno, yo…- -Tu eres mi mejor amiga, y eres hermosa, y saldrás con Nicholas, así que prepara tu atuendo y arreglate, anda !- me interrumpió y me levantó del piso. Yo solo suspiré, no podía discutir con Sandra. Hize lo que me dijo, y me esforze por verme bien, claro que la ropa era lo de menos, eramos estudiantes de moda. Pero honestamente, solo lo hize por complacerla, porque no había posibilidad de que me llamara, simplemente era imposible, un chiste.
Se escuchó la puerta y le bajé al volúmen mientras Sandra abría, y me tiré en la cama con las cobijas encima para que la maestra no me viera arreglada. –Bon jour madame Boone, Ça va ?- La recibió Sandra en francés, pues ella era nuestra profesora de Francés. –Si, buenos días, solo quería pasar a recordarle a la Señorita Harp que los profesores acordamos que no podrá acompañarnos durante los proximos tres días, ¿C´est clair _____ ?- Dijo, mirandome, mientras yo cada vez trataba de hacerme más pequeña entre las sábanas. –Oui madame Boone, está claro.- Le contesté y con eso, se dió la vuelta y salió. –En 10 minutos abajo, Sandra !- dijo desde la puerta. Sandra la cerró rapidamente y me descobijó. –Escuchamé, tengo que irme ya, pero promete que me mantendrás informada de todo lo que pasa, si ?- me dijo tan emocionada que no pude evitar reirme. –Sí, lo que digas, ahora vete a disfrutar de París !- le dije, la abraze, y salió corriendo por la puerta.
-Bueno, pues creo que lo único que veré de París, será desde mi ventana.- Me dije a mi misma y salí al balcón. Me encantaba esta cuidad, tenía todo lo que alguien pudiera imaginarse, y el arte, y la moda…parís era perfecta. Justo en el momento que pensé esto, me dije a mi misma que tenía que salir del hotel, no podía quedarme ahí durante tres días, cuando estaba toda una hermosa ciudad para aprovecharse. Me levanté, agarré mi bolso y salí del hotel cuidando que nadie me viera. Mis compañeros irían al teatro de la ópera, así que eso estaba prohibido, pero les Champs Ellysées estarían disponibles. Shopping time !
Estaba bajando las escaleras del metro cuando sentí que mi celular vibró. Lo saqué y contesté sin ver la llamada, sólo podía ser Sandra…
-¿Qué ?- le dije, mientras reía. –Esa no es la forma más linda de decir hola, pero… hola- Me dijo al otro extremo de la línea…oh crap, no era Sandra. -¿Nick ?- Le dije, incrédula, pero más avergonzada por haberle contestado de esa manera. – Sí, uhmm- dijo, riendo. – Lo siento, pensé que eras mi amiga Sandra, lo siento, yo…- -Hey, tranquila ! está bien…uhmm de casualidad estás libre hoy ?- Dijo, algo nervioso al final. Yo ya no sabía que hacer, estaba sentada en las escaleras del metro, sujetandome tan fuerte del barandal que juré que iba a sangrar. Estaba temblando y mi respiración estaba muy anormal, y pensar que Nick podía oirme en ese estado, me hacía querer colgar el teléfono y correr, pero respiré profundo y le contesté – Si, de hecho, iba a ir de compras, pero…¿que sugieres ?- no sé de donde demonios me estaba saliendo el habla. –Pues, pensé en el barrio de Montmartre…- dijo, algo inseguro. –Oh, si ! me encanta, es hermoso !- Le dije, emocionada, y luego me tapé la boca porque me acordé con quien estaba hablando. – ok, ¿te recogó en tu hotel ?- me dijo entre risas. –No !, perdón, no…es que técnicamente escapé, así que no pueden verme ahí, mejor en la estación de metro que está cerca de ahí, ¿si ?- le dije, esperando que no creyera que era una loca o algo así. – Esta bien, te veo ahí en 10 minutos- Me dijo y colgó el telefóno. Por primera vez en los últimos dos minútos pude respirar normalmente y solté un grito que ahogué rapidamente en mis manos porque la gente volteó a verme feo. Empezé a hiperventilar y sentía que el corazón ya no me daba para más, juré que se me iba a salir del pecho. Es curioso que ayer no me pusé así, pero supongo que fue el hecho de no esperarlo, y ahora solo Dios sabe que nervisa estoy, me pregunto si podré pararme sin que las piernas me tiemble demasiado. Suspire – Tienes que calmarte _______- y me pusé labial. Me paré para verificar que si podía hacerlo y me sostuve en el barandal en un ángulo en el que él pudiera verme si llegaba. Me pusé a tararear canciones de los jonas inconscientemente, eso siempre me calmaba. Estaba sumergida en mi mundo, cuando de repente –Hola fugitiva, entra al coche antes de que te atrapen- Me dijo, y voltée sobresaltada. –Hola…- le dije, y se acercó a mí – como estamos en Francia, nos saludaremos doble vez- me dijo y me giño el ojo, y yo tuve que sostenerme del barandal una vez más para no caerme de los nervios. Nos dimos besos en ambas mejillas, como los franceses y se rió. –Ya puedes respirar _______- Dijo. Yo lo miré y pensé que iba a ser imposible mientras estuviera con él.
-¿Nos vamos ?- Me dijo y me ofreció su brazo para dirigirnos al coche.-Si, vamos.- Le dije, poco a poco recuperando el aliento. Me abrió la puerta del coche y cuando estaba adentro le dió intrucciones al chofer para dirigirnos a Montmartre. Yo solo miraba por la ventana para concentrarme en lo que iba a decir y que ninguna estupidez saliera de mi boca. Me recordaba frecuentemente en inhalar y exhalar y tratar de sonar casual, pero no sé si funcionó…-Entonces ¿ya habías estado en París ?- Me dijo, rompiendo el hielo – Sí, un par de veces, me encanta.- Le conteste, sin quitar la vista de la ventana. – si, se nota, no haz despegado la vista de la ventana desde que nos subimos.- me dijo, y conociendolo, solo lo dijo para avergonzarme. Subí la ceja y, aunque si estaba sonrojada, le contesté – Si, creo que la vista es más bonita afuera.- Mentira, no lo era, el solo verlo me causaba un mini infarto… Él se rió y subió las manos, como diciendo « estamos a mano » y yo también me reí, pero volví a girarme hacia la ventana. ¿Cómo demonios iba a hacer para sobrevivir todo el día así, con un ser tan perfecto a un lado mio ?!! eso no es justo !! Me recargué en el asiento y suspiré. Tenía que actuar normal, para no parecer del « fandemonium » como nos llamaban, así que de alguna manera, saqué mis nervios y me concentré en la plática, ignorando el hecho de que el sujeto perfecto con voz de angel de al lado era mi persona favorita en todo el universo. – Me gusta tu abrigo, es Burberry, ¿no ?- Le dije, y era cierto, se veía tan sexy con el…- Gracias, uhmm, si, es Burberry, ¿cómo sabes ?- Me dijo, acomodandose en el asiento, y sorprendido por mi pregunta. –Ah, pues estudio moda, así que, digamos que es parte de mi saber la marca de la ropa.- le dije, ya un poco más tranquila, viendo obviamente al abrigo, no a él. – Eso es genial ! quizá podrías acompañarme de compras uno de estos días ?- dijo sugestivamente, y quería gritar que si, pero me controlé – Si quieres, ya que estoy castigada por los próximos tres días, podría hacerte un espacio en mi agenda.- Le dije, intentando sonar casual pero coqueta al mismo tiempo. El me miró y sonrió. –Me agradas bastante, ______- Dijo y asintió con la cabeza. Me sonrojé pero le contesté. –Lo mismo digo Nicholas, lo mismo digo.- Y en ese momento, se cruzaron nuestras miradas, y mi corazón se derretía y por más que me mordí el labio, no pude evitar reirme, estba feliz, tan feliz en París con Nick Jonas.