De pronto eran tantos los decapitados que hubo sobrepoblación de cabezas. Las testas cercenadas de tajo se amontonaban en pilas. Comenzaron a charlar, a conocerse mejor, a organizarse. Se cansaron de ser vistas como el retazo de los troncos. Esos torsos sí que eran grotescos e inútiles. No podían verse, escucharse ni guiñarse un ojo. Pasaban los días ahí sentados, con su apariencia de maniquíes incompletos. Las cabezas, en cambio, se creían superiores porque podían comunicarse, guiñarse los ojos e incluso hubo algunas que se atrevieron a besarse. Finalmente se mudaron a otro lado. Rodaron hasta un país donde solo había cabezas y los troncos tenían prohibida la entrada. Todo era felicidad en el territorio de las cabezas hasta que un día una de ellas apareció con algo encima. Se lo había regalado un tronco, que lo había confeccionado con sus propias manos doblando con paciencia unas hojas de palma. Las otras cabezas murieron de envidia y fueron a buscar un cuerpo que les ayudara a fabricar algo similar, que las protegiera del sol y que pudieran quitarse para saludar. Así comenzó la célebre revolución de los sombreros. #cuentober #cuentober2018 #cuentoberdía24 #palabradeldía #tajo #instaficcion #minitale #imaginando #challenge #retodeescritura #escrituracreativa #octubre #cuento https://www.instagram.com/p/BpUUBuJlk06/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=1k2v89f9o2afo









