Los ojos
Y de leer tanto se le salieron los ojos...
Cayeron de repente sobre la página 67 de un texto literario pirata, impregnándolo de sangre y de otros fluidos un tanto pegajosos.
Inmediatamente los ojos asustados miraron al cuerpo que les había albergado durante tantos años. Nunca imaginaron, ver tal escena, su hogar como sin alma, tan vacío, tan decadente.
Los ojos, algo heridos por el abrupto golpe, comenzaron entonces a morir; se dieron un último vistazo entre ellos, porque aunque separados por el destino, sabían que habían sido el uno para el otro y que la distancia, no había sido obstáculo para ayudarse mutuamente, y que solo al final, cuando por fin pudieron conocerse de cerca y decirse lo que sentían, no podrían estar juntos nunca más.









