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Noticias Literatura 25-1
Se cancela la charla de Juan Manuel Sánchez Villoldo en Bilbao Comunicado de EC.O Ediciones Cívicas anunciando la cancelación de la charla de Juan Manuel Sánchez Villoldo Sentimos mucho comunicaros que este miércoles no será posible presentar “Las Guerras del Código”. Como muchos sabéis, Juan Manuel Sánchez-Villoldo lleva casi 5 años en Filipinas y le ha surgido un imprevisto que le impide estar…
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Panico En El Planeta X / Curtis Garland (1978)
WELCOME TO OMNI REBOOT, WHERE TODAY TURNS INTO TOMORROW.
Muertos, catalepsia y zombies
Yvette: ¿Oyes eso, Angus? Es..., es como si el ataúd fuera a abrirse... y el señor quisiera salir de él, lleno de vida, para rodearme con sus brazos...
McLaren: No lo querrá Dios, señora. Los muertos... muertos están. No salen nunca de la tumba...
Yvette: ¿Quién puede asegurar eso?
McLaren: Nunca salió nadie con vida de un ataúd. A menos que fuese..., fuese... Bueno, que padeciese esa enfermedad que algunos dicen que padecen, y les hacen parecer prematuramente muertos, sin estarlo realmente. Pero tampoco sobre eso hay seguridad, señora...
Yvette: ¿Catalepsia?
McLaren: Sí... Sí... Catalepsia dicen que se llama.
Yvette: Ese es un mal hereditario. Un médico, en la India, me dijo que papá no sufriría. Pero no era cierto. El murió. Yo dispuse para él un panteón especial. Le visitaba cada día, podía ver su rostro, su cuerpo, sus manos cruzadas, con un rosario, bajo la mirilla de vidrio. Nunca, nunca, llegó a moverse. Nunca se alteró la hermosa serenidad de sus facciones... La última vez que le vi...
McLaren: La última vez... ¿qué, señora?
Yvette: Los gusanos empezaba a hacer presa en él. No era agradable ver el espectáculo de un padre comido por... por la corrupción de la carne mortal. Grité y me desvanecí al ver brotar de sus ojos las formas de los gusanos pegajosos... Bajo los párpados no había nada. Nada, salvo nidos de microbios fétidos... No, McLaren. El médico de Lahore se equivocó. Papá no era un cataléptico. Murió realmente.
McLaren: Ya lo ve, señora. No existe nada, cuando uno ha muerto. Sólo el silencio, el olvido...
Yvette: Yo no hablé antes de catalepsia, Angus. Me refería a..., a otra cosa. cuando se ha vivido tantos años en la India, una se acostumbra a ver cosas insólitas, anormales. Cosas que nunca sucederían en otros lugares del mundo. Los sacerdotes hindúes, tienen conocimientos extraños sobre la vida y la muerte... Dicen que aprendidos de viejos lamas, tibetanos, de religiones prohibidas... Dicen que allí es posible la resurrección de los muertos, e incluso hacer bailar cadáveres a la luz de antorchas, mientras emiten cánticos de su liturgia...
McLaren: Es un tema que haría feliz a la señora Sanders, pero no a mí.
Yvette: ¿Charlotte Sanders?. Sí, es posible. Pero ella es sólo una simple espiritista. Cree en algo más allá de lo humano, pero solamente espiritualista, no material. Yo me refiero a otra cosa. Angus. A... dar vida a los difuntos. A levantar cadáveres...
McLaren: ¡Señor!
Yvette: No, no temas. No es cosa del diablo, sino de los hombres y de su sabiduría... Hay quien llama "zombies" a los muertos que viven. No importa como les llamen. Hay medios increíbles de hacerlos revivir, siquiera sea temporalmente... Pero todo eso ocurre en la India. Yo intenté a veces asistir a una de esas sesiones alucinantes... No me autorizaron. Un iniciado me miró profundamente. Me dijo que era posible que una mujer como yo tuviera poderes capaces de ser dirigidos, a juzgar por mis ojos. Pero que una mujer occidental no debía mezclarse en sus ritos. Para mí, era algo prohibido. Intenté que no lo fuese. Incluso leí, hice ritos propios... hasta que un fiel y viejo servidor nuestro me pidió, por su propia vida, que no insistiera. Nunca supe por qué lo hizo. Le prometí que no volvería a probar fortuna en ese terreno que está más allá de la vida. Y él... pareció tranquilo. Muy tranquilo. Me dio las gracias por ello. Una semana más tarde, estaba muerto. Era un hombre viejo y enfermo. Pero yo le hice una promesa. Y no la rompí. Nunca más me preocupé de todo eso...
McLaren: Pues hágame caso, señora. Siga igual. Se lo ruego.
Yvette, si algún día muriese antes que tú... por favor, entiérrame en el panteón familiar de los Hastings. Sólo así, cerca de ti y de cuanto tú significas, reposaré en paz eternamente...
Jason Shelley.
‘Las mujeres vampiro’ de Curtis Garland. Bolsilibros Bruguera selección terror.
CURTIS GARLAND, Hotel de horrores, selección terror nº 410, Editorial Bruguera, 1981. Cubierta de BERNAL
CURTIS GARLAND, La red de la araña, selección terror nº 105, Editorial Bruguera, 1975. Cubierta de DESILO