Cuando no me hablas me pongo paranoica, pienso que has leído mis ultimas publicaciones, que me odias y que si pudieras me harías vudú para que me quede sin manos.
Mas o menos por el día 30 te dije que estaba escribiendo esto, este diario algo absurdo que empezó como un desahogo, que sigue siendo eso y algo más, ahora no sé si fue la mejor idea del mundo. No dejo de ponerme nerviosa sin razón y esperar lo peor, no es como si no estuviera preparada para eso, ya lo dije, nunca he pensado en detenerme. Te conté que escribo sobre ti porque pensé que tal vez ya lo sabías, y si no, para que no te enteres por otro lado.
La frialdad entre nosotros sigue latente y ya había aceptado que tal vez no me hablarías otra vez y entonces me hablaste, decidí usar tu técnica y te ignoré. Pero bueno, si se trata en ser o parecer desinteresado, no hay forma en la que pueda ganarte, a ti te sale sin el mínimo esfuerzo, no tienes que fingir nada.