octubre 10, 2017 10:57 Todo ocurrió muy deprisa, pero a su vez, a una lentitud desconcertante. Sophia no sabía lo que estaba pasando, no entendía que Floyd estuviera ayudando a su padre, cargándose con tan solo un par de disparos a casi la mitad de los hombres corpulentos que estaban en posición de ataque. Por su lado, Andrew se había encargado de deshacerse de sus ataduras y de cargar contra James, que estaba igual de impactado o más que su hermanastra, que lo observaba sin moverse de su sitio. El interior del almacén se había convertido en cuestión de segundos en un campo de batalla, con el ruido de las armas de fondo y los gritos de lucha por otro lado. Y la inglesa era la única que no sabía qué hacer. Hasta que llegó él. — Sophia, ¿estás bien? Benjen, Benjen estaba allí. Y no sólo él. También cada uno de los vikingos que formaban parte de la familia de su mejor amigo, así como Messer y Rocket, e incluso algo dentro de ella le decía que Abby y Kika estaban por fuera, esperando a que salieran sanos y salvo con su hermana. Asintió con detenimiento, incorporándose del suelo donde había permanecido arrodillada, y se acercó sin decir nada más hasta donde estaba su padre. Había pasado más tiempo observando a Benjen del que se había dado cuenta, y cuando alzó la vista hacia el interior del edificio, ya apenas quedaban personas del equipo contrario en pie que no estuvieran entregando sus armas ante los dioses nórdicos. Aunque, James aún se resistía. — ¡Soltádme! Suspiraba el inglés con la boca llena de sangre. Messer lo tenía agarrado del cuello, inmovilizado, al parecer se habían encargado de dejarlo tan magullado que no tuviera fuerzas para transformarse, y eso podía observarse cuando sus manos y alguna parte de su cuerpo intentaba cambiar de apariencia hacia una más huesuda, pero sin éxito. Sophia se acercó hasta él y se quedó mirándole, con la cabeza inclinada hacia un lado como si estuviera escaneándolo o pensando en algo más. Y eso hizo que Andrew se colocara al lado de su hija, sabía lo que estaba pasando por su mente, pero no iba a permitir que fuera ella quien diera el paso. — Ve fuera, tus hermanas te van a llevar a casa. — La chef bajó la mirada hacia el arma que agarraba su padre con ambas manos. No era algo corriente, ni hizo falta decirlo en alto; el peso y la forma de ésta solo podía ser invención de Rocket, y la bala que relucía en el interior le daba la impresión de que era algo que no podía conseguirse en ese planeta. — Dámela. No hubo reproches ni negaciones ni nadie intentó detenerla, todos sabían que si era lo que Sophia quería hacer, estaba en todo su derecho después de lo que había pasado. — No vas a ser capaz. — Le dijo Draco, con una amplia sonrisa de suficiencia. — ¿Sabes? — Preguntó la fémina, clavándole la mirada justo en sus ojos azules centelleantes — Tal vez hace meses no. Tal vez hubiera dejado que me sacaran de aquí, para no ver ni saber qué es lo que pasa a continuación contigo. Sin embargo, me has destruido la vida. Mi vida. Algo que es mío y que tú no estabas en el derecho de entrometerte. Te has encargado de hundirme, de que cada vez que pensaba que algo iba a ir bien al final todo saliera peor. Me has tenido encerrada en un cuarto oscuro como si fuera un deshecho. Hiciste daño a mi hermana. A mi padre. Hace meses igual te habría dejado marchar, te habría dado otra oportunidad. Por Aurora. Pero ahora quiero que me mires, quiero que no dejes de mirarme ni un segundo y que en el momento en el que apriete el gatillo sea mi cara lo último que tu cerebro almacene. Y si tengo que cargar con esta culpa, bueno. Peores cosas me han pasado, ¿verdad? Supo que con el cambio en el rostro de James empezó a entender que estaba completamente en serio; había pasado de tomarse la situación en broma a verdaderamente comprender que allí se acababa su juego. Que estaba hecho. Sophia puso el cañón justo en la frente de su hermano, y no se permitió desviar la mirada. – Así que este es el fin de nuestra pequeña historia. – No. – Respondió ella, y quitó el seguro –. Aún tengo que cargarme a tu padre. Y con un disparo, terminó su aislamiento.













