Nunca olvides a Daniel Alemán.
¿Ves este rostro? Este es Daniel Alemán. Está preso desde el año pasado porque unos policías decidieron implantarle droga. La familia ha luchado contra el estado, quienes no aceptan su propia corrupción, y contra la sociedad, quienes culpan y condenan a la víctima diciendo que “tal vez andaba en malos pasos”, “los bichos esos así son”, “seguro que era maroso”, para demostrar la inocencia de este hijo, hermano y joven.
Ya se demostró la inocencia de Daniel. Los policías que le implantaron la droga están presos luego de una investigación interna que demostró que ellos tenían grandes cantidades de mariguana en sus casilleros que utilizaban para adjudicarles el crimen de posesión a muchos jóvenes. Pero Daniel sigue en la carcel.
¿Por qué sigue preso un joven al cual ya se le demostró su inocencia? Porque el estado es muy renuente en aceptar sus errores. Los fiscales siguen retrasando las audiencias, dando diferentes excusas, para no aceptar, en palabras peyorativas, que la cagaron, que están intentando joderle la vida a un joven cuya única culpa es, literalmente, ser joven.
¿Te suena conocido este tema?, ¿Has conocido gente que le ha pasado lo mismo? Todos conocemos a alguien, a todos nos ha pasado algo, muchos estuvimos “cerca”, pero parece que amamos olvidar, porque, la dolorosa verdad es que, siempre y cuando no nos pase a nosotros, no nos importa.
Pero este olvido es caro, porque otra realidad que me permitiré recordarte en este momento, es que cualquier día tú puedes ser la siguiente víctima.
Sentir lástima no es suficiente. Decir “que paloma” no es suficiente. Tenemos que hacer que esta indignación persevere, se mantenga latente, se vuelva parte de nuestra vida, nos enoje y nos haga actuar.
¿Cómo podemos actuar? Denunciando las injusticias, no quedándonos callados, manifestarnos, tener el valor de gritar y exigir que se cumplan nuestros derechos día con día, sin olvidarnos jamás de las victimas del estado y nuestra decadente y decepcionante sociedad.
Por tanto, estimados lectores, no se olviden nunca de sus raíces, no se olviden nunca de los atropellos, y ahora mismo, no se olviden de Daniel Alemán.