Encerrados || Augustus, Daphne, Mia, Demian
Augustus: Era la tarde perfecta para smoothies. Augustus no quería presumir pero sus smoothies de proteína no tenían comparación. Con algunos pocos ingredientes que cazó de la cafetería y su pequeña licuadora, perfecta para cualquier maleta de viajes tal como decía la publicidad de la televisión. Siguió exactamente los mismo pasos que siempre le daban buen resultado, excepto uno que podía ser el más importante; colocarle la tapa antes de iniciarlo. El charco que había en el piso más el mural que se había creado en la pared, posiblemente significarían su exilio del cuarto. No podía darse el lujo de esperar que alguien viniese a limpiar. Motivado por los gritos que causaría el desastre, voló de la habitación al depósito del conserje más cercano. ¿Cómo demonios había olvidado colocarle la endemoniada tapa? Se sentía tan estúpido cada vez que lo recordaba. Y ahora le costaba abrir la puerta del depósito, definitivamente estaba inútil o algo pasaba con él. Casi llegó a pensar que estaba con llave hasta que finalmente logró abrirla. Su mirada se dirigió a los cuatro rostros conocidos que se encontraban dentro - Hey ¿Alguno me puede pasar una mopa o un trapo? - Preguntó soltando la puerta tras suyo, esta se cerró enseguida.











