● ○ ♊ super random para você. <3
♊ my muse will do something stupid to impress your muse
La montaña de ramos de rosas era tan alta que rozaba lo ridículo: comenzaba sobre el suelo y finalizaba, cuanto poco, un metro y medio por encima de éste. ¿Cuánto le había costado? Si se ponía a pensarlo seguramente acabaría lanzándose a la piscina de la universidad con un piano atado a la garganta. No importaba, ¿verdad? Ella le había dicho que regresara cuando tuviera algo interesante que enseñarle y él, por supuesto, iba a complacerla. Las damas, después de todo, estaban para eso.
Era morena, con un cuerpo que hubiera hecho detener el corazón de cualquiera en menos de un segundo, con tan poco como una caricia. Era un ángel cuya máscara de exasperación y comentarios ácidos permanentes tentaban a Theon desde hacía varios días. ¿Dónde la había visto por primera vez y por qué se había fijado en ella dos veces? En una fiesta de las tantas estúpidas que en la universidad se llevaban a cabo todos los fines de semana; fiesta que tuvo la particularidad de tener un desenlace bastante subido de tono al abrigo de la oscuridad y con el aval de el alcohol y los juegos de los jóvenes presentes. ¿Con quién había tenido el agrado de encerrarse dentro de un armario minúsculo para tenerlo a su merced durante siete minutos? Oh, lamentablemente no con Mía y ahora lo recordaba más que nunca.
El final de las clases iba a dar en menos de dos minutos (cronometrados perfectamente, joder) y, cuando todo el alumnado saliera de las aulas para dirigirse a la cafetería, habitaciones o donde mierda quisieran ir si pretendían tener una vida normal después de escuchar durante horas a los profesores, se iban a encontrar con un muro de rosas rojas y un cartel gigante que rezaba ‘tú lo pediste’.
¿Cuál era el punto de ponerse en ridículo (y tal vez también exponiéndose a una sanción disciplinaria por perturbar el orden académico) cuando simplemente podía encontrarse con ella otro fin de semana? Bueno, en primer lugar, hacer algo estúpido. El por qué radicaba en que hacía demasiado tiempo no hacía algo realmente estúpido como, por ejemplo, comprar decenas y decenas de ramos de rosas rojas y adornarlos con un cartel gigante y evidente para que ella se sintiera intimidada. Bueno, él le había hablado antes, ¿vale? Y, a modo de toda defensa, ella lo había mandado a desaparecer en palabras menos delicadas “regresa cuando haya algo verdaderamente interesante en ti”. Bien, si quería jugar con eso entonces definitivamente iba a quedar expuesta.
El timbre sonó y, cuando salieron al pasillo, las voces del alumnado se apagaron de a poco. Detrás del muro de rosas los pudo ver perfectamente quedar congelados y atónitos, observando tanto las rosas como a él, que solo estaba concentrado en el rostro de la morena, conteniendo una sonrisa divertida.
Theon regresó a su habitación dos horas después, luego de desarmar la mierda de muro del medio del corredor, con dolor de espalda, mal humor y habiendo repartido rosas hasta debajo de las piedras. Se había esforzado y ¿lo peor de todo? Sólo obtuvo una risa y un amargo ‘lárgate’.
La histeria: las personas que se hacen desear exageradamente.
Las voces chillonas, por el amor de Cristo, son insoportables.
En realidad no hay muchas cosas que puedan ser consideradas turn offs, así que hasta ahí llega la lista de hoy.
¿Las morenas cuentan? Tiene una debilidad por ellas.
Las peleas. ¿Quieres terminar calentándolo? Peléate con él, sácalo de quicio y probablemente todo acabe en una hermosa reconciliación.
Una actitud rescatada que esconda, obviamente, intenciones totalmente diferentes.