A writer pays homage to Texas' Mexican-American heroes of WWII
Dave Gutiérrez introduces the families of some of Company E soldiers who were present at his book signing. Photo: Maria R. Olivas
"No Dogs, No Negroes, No Mexicans."
Newly promoted Sgt. Gabriel Navarrete wanted to celebrate alongside his fellow soldiers, only to find this welcome sign in a burger joint at El Paso.
Navarrete was in full Army uniform, preparing to fight Nazis during World War II. He and his fellow soldiers were Mexican-American. His commander, Capt. John Chapin, who would later die while leading these men during the Allied landing in Salerno, Italy, told the business' manager: "You have to serve these men. They're Army patriots."
The woman's refusal led to a boycott from the whole unit, and ultimately a $500 fine for discrimination.
The anecdote is part of Dave Gutiérrez's book Patriots From the Barrio, a story of the all Mexican-American Company E of the 141st U.S. Army Infantry, 2nd Battalion, 36th Division.
Gutiérrez, a California-born author who self-published his book in 2014 after four years of research, was in Dallas promoting his book in May. Westholme Publishing bought the book rights late last year. WV Entertainment, owned by actor Wilmer Valderrama, bought the film and television rights and is planning a series for HBO.
"It shouldn't have taken us 70 years to tell this story," Gutiérrez said in front of an audience of about 50 people at the Latino Cultural Center last month. "It's up to Latinos to record and document our own history."
His literary endeavor was born from his eagerness to learn more about the history of his father's cousin, Ramón Gutiérrez, also known as "El Sancudo." The author's father recounted how soldier Gutiérrez was taken prisoner and escaped twice from the Germans. For these deeds, he received a Silver Star and three Purple Hearts, as well as an Order of the Great Patriotic War from the Soviet Union, a Russian award given to few U.S. military personnel.
"I became addicted to ancestry.com. I would find myself awake at 3 a.m., staring stupefied at the U.S. Census records," the author said, laughing. "I wanted to find family members and unit survivors. I found 60."
Tracking the family tree
The book presentation in Dallas was attended by some 15 family members of those Mexican-American soldiers, half of them from Gutiérrez's own family tree.
Roberta Gutiérrez, 72, Ramón's daughter, was visibly moved when greeting cousins and other distant family members, all new faces to her.
"Any girl would have been happy raised by a dad like mine," she said. "He was deeply involved in my life, interested in my friends and boyfriends. But about the war — he never told me anything. He would rather talk to his brothers."
Roberta said her father was a cheerful man. However, he had nightmares and suffered from post-traumatic stress disorder. After spending a long time in dialysis, Ramón died from a stroke at 90.
"Reading the book allowed me to learn a lot from our great family. My great-great-grandfather crossed the border in 1901 and settled in Del Río, Texas. That's where we all come from," said Roberta, who now lives in Wichita Falls and met her cousin Dave during his first book presentation in El Paso.
Bringing the company together
One by one, Dave Gutiérrez tells the story of how the men of Company E, born in the barrios of Del Río, Uvalde, Sonora, Kingsville and El Paso, ended up together at the Camp Bowie training center in Brownwood.
"The unit was deployed to Mount Rotondo, San Pietro, and the deadliest battle of all: the crossing of Rapido River," Gutiérrez recalled.
There, in a span of 48 hours, the 36th Division lost more than 2,000 men in January 1944. Only 27 of the 154 members of Company E who were at the Rapido survived.
Manuel R. Rivera, Juan Padilla, Cruz Hernández, Gabriel Navarrete, Pedro Tisoro, Gabriel Salazar, Marcelino Valadez, Ricardo Palacios, Ángel Ponce, Alex Rivas and sergeant Rafael Torres, among others, are not only part of Gutiérrez's narrative — their names are engraved in a monument at Chapin High School in El Paso.
The school was opened in 2000 as a tribute to the company's commander, John L. Chapin, who died in Salerno's beaches leading his men.
"Capt.Chapin refused to be promoted in the Army because he feared if he left Company E in the hands of somebody who didn't speak Spanish, his soldiers might be mistreated. His men admired him highly," Gutiérrez said.
Dave Gutiérrez introduces the families of some of Company E soldiers who were present at his book signing.
Ralph Q. Torres, 71, son of Sgt. Rafael Quiñones Torres, came to the presentation from Fort Worth. "I was fortunate enough to attend the dedication for Capt. Chapin at the school alongside my father. He was very proud."
Rafael Torres was one six brothers enlisted in the military during the war. He once fought several German tanks while armed with just a grenade launcher and a rifle. He passed away in 2004.
Ralph Torres himself served in the Navy during the Vietnam War, although he was based in Northern Italy. In 2006, he followed some of his father's steps in Europe.
"That whole generation of El Pasoans fought in the war. It's very important to honor their names," he said.
Author Gutiérrez hopes that just as those men formed a "unique bond," their families continue the tradition.
"That's one of the best things about writing this book," he said about his book´s heroes' relatives. "Meeting all of you."
Texas: recuentan heroísmo de mexicoamericanos en la Segunda Guerra Mundial
Dave Gutiérrez, autor del libro Patriots From the Barrio, firma copias de su libro en el Latino Cultural Center el sábado 26 de mayo. Foto: MARIA OLIVAS/ESPECIAL PARA AL DIA
El actor Wilder Valderrama compró los derechos del libro “Patriots from the Barrio” del autor Dave Gutiérrez para una posible serie de HBO
“No Dogs, No Negroes, No Mexicans”. El recién nombrado sargento Gabriel Navarrete quiso ir a celebrar con sus hombres de la Compañía E de la División 36 del ejército su promoción y se encontró con este letrero de bienvenida en una hamburguesería.
Su marcado acento chicano y su aspecto lo marginaron del festejo pese a estar vestido de militar y ser parte de la única división mexicanoamericana de la Segunda Guerra Mundial que combatió a los nazis en el sur de Italia y ayudó a liberar a Roma en 1944.
El comandante de la unidad, el capitán John Chapin, quien luego lideraría a estos hombres a encabezar el desembarco aliado en Salerno, Italia, y fallecería en la batalla, le dijo a la encargada del negocio “Usted tiene que servir a estos hombres, ellos son patriotas del ejército”. La negativa de la mujer terminó en un boicot al negocio por parte de toda la unidad armada, la pérdida de la clientela y una multa de $500 por discriminación.
La anécdota hace parte de la historia que el autor Dave Gutiérrez nacido en San José, California, cuenta en su libro Patriots from the Barrio, un relato de las hazañas de los hombres de la famosa unidad E de la Guardia Nacional de Texas, compuesta exclusivamente por mexicoamericanos.
Gutiérrez, quien primero autopublicó su escrito en 2014 después de más de cuatro años de investigación, estuvo en Dallas lanzando el libro cuyos derechos fueron comprados a fines del año pasado por la editorial Westholme Publishing. La compañía WV Entertainment del actor Wilmer Valderrama adquirió los derechos de cine y televisión de Patriots from de Barrio y planea una serie para HBO.
“No debería habernos tomado 70 años para contar esta historia”, dijo Gutiérrez frente a un auditorio de unas 50 personas en el Centro Cultural Latino. “Está en manos de los latinos en Estados Unidos registrar y documentar nuestra propia historia”.
En 2015 otros dos autores Samuel S. Ortega y Arnulfo Hernández Jr. también sumaron a esta historia no contada con el libro: “Los hombres de la compañía E: los Soldados chicanos más duros de la Segunda Guerra Mundial”.
El primo de su padre
“A los latinos se les otorgaron más medallas de honor per cápita durante la Segunda Guerra Mundial que cualquier otro grupo minoritario”, agregó Gutiérrez. Su idea literaria surgió por la curiosidad de saber más sobre la historia del primo de su padre, Ramón G. Gutiérrez, a quien apodaban “El Sancudo” y cuyas hazañas en la guerra le trasnocharon desde la infancia.
Su padre le contó cómo el soldado Gutiérrez fue prisionero de guerra y escapó dos veces, hechos que le valieron la Estrella de Plata y tres Corazones Púrpura, y la Orden de la Guerra Patriótica otorgada por la Unión Soviética, un reconocimiento ruso dado a muy pocos militares estadounidenses en la época.
“Me volví adicto a ancestry.com, me encontraba a las tres de la mañana viendo estupefacto los récords del censo de Estados Unidos”, confesó entre risas. “Quería encontrar a familiares y sobrevivientes de esta unidad y logré ubicar a 60.
Tras rastros del árbol genealógico
Al lanzamiento en Dallas asistieron unos 15 familiares de estos soldados mexicoamericanos, la mitad de ellos de su propio árbol genealógico. La hija de Ramón, Roberta Gutiérrez de 72 años, visiblemente emocionada saludaba nuevas caras, primos y parientes lejanos.
“Cualquier niña habría sido muy feliz teniendo un padre como el mío”, le dijo a Al Día. “Él estaba muy envuelto en mi vida, interesado en mis novios y amigos, pero de la guerra no me platicaba, sino más con sus hermanos”. Roberta dice que su padre estaba siempre alegre, amaba ponerle tortillas a todo y comer chile con chicharrones. No obstante tenía muchas pesadillas y sufrió de estrés postraumático. Al final después de estar mucho tiempo en diálisis, falleció en los 90 de un ataque cerebral.
“Leer el libro me permitió aprender mucho sobre nuestra gran familia. Mi tatarabuelo cruzó la frontera en 1901 y se instaló en Del Río ( y de allí venimos todos”, agregó la mujer que vive en Wichita Falls y conoció a su primo Dave en el primer lanzamiento del libro en El Paso. “Mi hija me dijo que él (Dave) me estaba buscando, desde entonces he conocido a por lo menos ocho familiares más”.
Juanita González, sobrina de Ramón y prima de Roberta, quien vive en Dallas se acerca a saludarle por primera vez. “Yo me acuerdo de ti antes, pero no te hubiera reconocido”, le dice entre lágrimas. “Mi tío Ramón nos visitaba mucho en casa y yo lo fui a ver al hospital antes de fallecer, era un gran hombre”.
González dice que lo más inquietante fue releer el pasaje de cómo su tío Ramón después de ver caer muertos a miembros de su unidad, cargó contra los alemanes disparando su rifle automático Browning y fue herido en un brazo. No obstante siguió en combate, arrojó una granada y mató a tres soldados, y ultimó a un cuarto con un cuchillo.
“Él venía a Grand Prairie a la casa de mi hermana y nos platicaba muchas historias pero yo no tenía la dimensión de toda su valentía”.
Solo 27 sobrevivientes
Así uno a uno, Dave Gutiérrez fue reconstruyendo la vida de estos hombres nacidos en los barrios texanos de Del Río, Uvalde, Sonora, Kingsville y El Paso, quienes por motivos de la segregación de la época (había otra compañía compuesta enteramente por ingleses), terminaron juntos en el campo de entrenamiento Bowie en Brownwood, Texas.
“Esta unidad estuvo en Mount Rotondo, San Pietro y en la batalla más mortífera, el cruce del río Rapido”, recuerda Gutiérrez. Allí, en un lapso de 48 horas la 36ª División perdió más de 2,000 hombres en enero de 1944. Solo 27 de los 154 hombres de la Compañía E que cruzaron el río Rapido regresaron.
Manuel R. Rivera, Juan Padilla, Cruz Hernández, Gabriel Navarrete, Pedro Tisoro, Gabriel Salazar, Marcelino Valadez, Ricardo Palacios, Ángel Ponce, Alex Rivas, y el sargento Rafael Q. Torres entre otros, no solo son parte de narrativa de Gutiérrez, sino que sus nombres aparecen en una rotonda en la escuela secundaria Chapin High en El Paso. Esta institución fue inaugurada en el año 2000 como homenaje al comandante de la compañía, John L. Chapin, quien murió en la playa de Salerno al frente de sus hombres.
“El capitán Chapin no quiso ser promovido dentro del Ejército porque temía que si dejaba la Compañía E en manos de alguien que no hablara español, los soldados podrían ser maltratados. Sus hombres lo admiraban mucho”, cuenta Gutiérrez.
“Yo tuve la suerte de ir a la dedicatoria al capitán Chapin en la escuela y mi padre también. Él estaba muy orgulloso”, contó Ralph Q. Torres, 71, quien vino al lanzamiento desde Fort Worth y es el hijo del sargento Rafael Quiñones Torres.
El sargento Torres fue uno de seis hermanos que fue parte de las fuerzas armadas durante la guerra. También combatió contra varios tanques alemanes con apenas un lanzagranadas y un rifle.
“La memoria que escribió mi padre sobre la guerra fue uno de los primeros libros que Dave consultó”, dijo Torres. “Él me contaba sobre combates que tuvo mano a mano y las bromas que le hacía a otros soldados, incluso estando herido. Cuando caminábamos por la grande base militar que hay en El Paso, se le venían esos recuerdos”.
Ralph Torres también prestó servicio militar en la Armada durante la guerra de Vietnam aunque en el norte de Italia. En 2006 recorrió algunos de los pasos de su padre en Europa. “Toda esa generación de paseños peleó en la guerra. Es muy importante homenajear sus nombres”.
Gutiérrez espera que así como estos valientes hombres formaron una “conexión única”, sus familiares continúen esa tradición. “Esa es una de las mejores cosas de haber hecho este libro”, dijo esta vez al lado de las familias de los protagonistas de su libro. “Conocerlos a todos ustedes”.
Now we thrash the yuletide carols ... put the eggnog down, step away from the mistletoe, and jump in the pit. Grandma's in there, and she got run over by a reindeer: what's your excuse, pansy?